domingo, 30 de mayo de 2010

DISTINTAS FASES EN LA CONSTRUCCIÓN DE UNA VIVIENDA




Antes que nada, cuando ya lo tengáis todo a punto para poder iniciar la obra, antes tened ya preparados y listos la electricidad y el agua montada en la obra, pues sin esas dos cosas, las obras no pueden funcionar, y los que tienen que ponerla no siempre cumplen con su palabra, y pueden estar días y hasta semanas en montarla. De este modo evitaréis pérdidas de tiempo.


En resumen habríamos que decir que son básicamente dos: la primera: la fase de subir hasta colocar la última teja de la cubierta, y la segunda es la de bajar desde arriba hasta colocar la última pieza del umbral de la entrada. Es decir, va desde los derribos si se construye desde una vivienda anterior, o empezar por el condicionamiento de terrenos en la parcela, hacer estructuras, empezar a construir paredes, hacer cubierta, y desde arriba bajar: con los previos trabajos de hacer las regatas e instalaciones, colocación de bastimentos en ventanas y puertas, enyesados, colocar los azulejos, escaleras, etc. Hay que hacer planes y estrategias de trabajo: la lluvia, por ejemplo, hace perder mucho tiempo en las obras, por lo cual lo ideal es tenerse guardadas algunas cosas para hacer en los días que el mal tiempo haga perder ese tiempo que tarda en avanzar la obra, y que se pierde inútilmente, disparando el coste de manera improductiva.


Es cosa de planificación adecuada.. No se trata de lento y seguro, o de rápido y mal, que ambas cosas nos salen carísimas; sino de planificación inteligente sin pérdidas inútiles de tiempo. Naturalmente habrá que seguir un “Proyecto básico y de ejecución”, una especie de cuaderno, que elabora un arquitecto, junto con los planos, que nadie mira ni lee, y que más bien es una chorrada contada por un técnico, que en la práctica será muy diferente a cómo lo cuenta, ya que se impone el sentido común en el “savoir faire” de los currantes del ladrillo, muchos de los cuales ese cuaderno les suena a chino, y el plano no digamos que es más complicado de entender que un simple mapa de carreteras.


La cimentación y saneamiento, es lo primero de todo: hacer las zanjas, rellenarlos de hormigón, así como distribuir los tubos del agua, desagües, los sumideros, sifones, arquetas, etc..., y lo que tiene que terminar en la cloaca. Cuando se hacen los encofrados, hacerlo de forma planificada, evitará perder tiempo en picar y hacer agujeros. Seguramente como los cimientos deberán de aguantar todo el peso y estructura de la vivienda, pero antes tendrá que venir el arquitecto a comprobarlo, antes de poner la lechada de hormigón, sea hecha manualmente con hormigonera, o procedente de un camión-cuba que ha venido desde una planta de hormigón.. No sea que la casa se hunda por exceso de peso, o que un terremoto la mueva, o la esquerde. Aunque cabe decir que los arquitectos en esto son exagerados: normalmente exigen que sean como mínimo tres o cinco veces lo que realmente puede soportar la construcción (lo que supone más gasto de material, pero es así, ya que esa es la manera que tienen de garantizarse de no tener que ir a los tribunales en caso de algún lío). Los albañiles veteranos tampoco son tan tontos en escoger la cantidad suficiente de material, y antaño muchísimos se construían su propia vivienda sin aparejadores, y de modo totalmente manual, siguiendo su propia institución y experiencia, y eso quiere decir, escoger también la adecuada economía, no gastando más de lo innecesario.



Hacer la formación de las estructuras, de los pilares, de los forjados (en esto me refiero a los encofrados con tablones, tableros o planchas metálicas), con esas varillas que forman parrillas, así como diversidad de armaduras, que son la manía de los aparejadores, aunque exageran con tanto hierro. Eso desde que se inventó el cemento Pórtland, en la que la mezcla de hormigón y hierro forman una parte totalmente compactada, dura y fuerte, como una piedra. Recuerdo el caso de una joven aparejadora de origen holandés que ejercía en Banyoles, que consideró que no había suficiente hierro, e hizo picar la losa del forjado, perdiendo mucho tiempo (y con ello dinero), para añadirle hierro exagerado. A esa aparejadora, a pesar de que era muy guapa, nunca más se la volvió a ver por las obras de toda la ciudad: aquí funciona mucho el “boca a boca”, y los técnicos que joden tanto a los clientes como a los constructores con sus exigencias, al final se quedan sin trabajo.

Conviene dejar bien vibradas las lechadas de hormigón, eso garantiza una masa compacta y sólida, y el vibrador no es nada costoso en comparación a los beneficios que aporta en los encofrados de hormigón., sean pilares, losas, voladizos, forjados, muros, etc... Todo esto es, digamos, como el esqueleto sostenedor del edifico que queremos construir. Y a partir de aquí, todo lo demás que construyamos irá acoplado a la estructura en si.

Terminada la fase de las estructuras, con sus encofrados y apuntalados, que se deben de desmontar a su debido tiempo, pasamos a hacer las paredes exteriores, es decir, el ladrillo básico, al cual le aplicaremos diversos tipos de aislamiento. En eso me refiero sobre el enladrillado exterior y de las paredes maestras, y la construcción de los tabiques. Para eso cabe decir que una buena solución en las paredes que dan al exterior es ponerle una capa de poliéster, y otra de la llamada lana de vidrio (nada de ver con la fibra de vidrio) mucho más barata, que aíslen de las temperaturas y de los ruidos. Lo que nos lleva a la construcción de los tejados, una de las más duras, ya que tienes que estar prácticamente todo el día trabajando con las piernas dobladas, soportando los dolores de espalda por tenerla constantemente corvada, la intemperie del frío, calor, lluvia, o viento,...en la construcción de las chimeneas y la colocación de los canales y las tejas, así como su limpiado final, que dará paso a la colocación de la bandera, que indica que la cubierta ya está terminada. Con esa bandera puesta, indirectamente indica dos cosas: una la facilidad del banco en concederte el préstamo, y si el propietario lo desea, la tradición catalana de invitar a una comida a los ejecutores de la obra. Al llegar a la segunda fase, al ser más extensa en detalles, suele ir más lenta en lo de ver el avance de la obra.

Hay que tener presente que ahora te obligan a poner un sistema de ventilación (siempre salen nuevas normativas, que lo encaren todo), por lo que es importante no dejar escapar ese detalle, que seguramente muchos veteranos albañiles ignoran, así como muchas otras cosas nuevas que han aparecido. Espero poder hablar con más detalle otro día sobre esas dichosas normas que nos joden y nos confunden a todos los buenos albañiles.


Cabría decir que a la hora de pensar cómo construiremos la cocina, lo bueno sería antes visitar varias tiendas especializadas, de todas las variedades y precios, que convendría mirarse bien por el tema distribución de la albañilería y la lampistería (fontanería) en lo que ha de ser la cocina, antes de que los currantes del ramo se adelanten a su manera y hagan cualquier cosa. Al ver tanta cosa, quizás sea difícil decidirse, pero sugiero que al final lo que más cuenta en una cocina es la comodidad y lo práctico, sin importar demasiado un determinado color, o la forma del grifo o de los armarios. La cuestión es decidirse, y no dejar que la cabeza siga dando demasiadas vueltas, que más problemas ya van a venir, aunque sí añadiré que los colores claros dan sensación de amplitud, mientras que los tonos oscuros empequeñecen el compartimiento de la casa. Mi consejo es sed prácticos y cuando veáis una cosa, no os fijéis sólo en su precio o en su estética, sino en la verdadera finalidad: ¿de que manera nos podrá ser útil con el máximo de cosas?.

De los baños, voy a decir que la elección de la rayola o azulejo es lo de menos, pues hay para todos los precios, muchas veces las caras son de mala calidad, y existen de baratas de una gran calidad y duración. En eso hay que fijarse en la dureza de la rayola, golpeándola, notando un ruido en seco, y ver hasta que punto se rompe. Es otro de los detalles que os puede permitir ahorrar dinero a la hora de elegir rayolas, que las hay para todos los precios y marcas, con unas diferencias muy sensibles. Los alicatados y los enrayolados podrían cederse a autónomos, que podrían facturar más barato, por lo que lo aconsejable sería pedirle al constructor que no lo cuente en el presupuesto, para buscarse el colocador más barato, que ahora en tiempos de crisis nos puede salir bastante barato.


Y mientras nos construimos una casa, que se supone que ha de ser para toda la vida, convendría tener presente que cualquier día vamos a llegar a viejos, y ya que estamos de obras, nos hemos de plantear si ponemos o no ascensor. Yo creo que lo mejor es poner montacargas, que es como una plataforma que te sube, aclopada a unos raíles-piñones en vertical. Aparte que pueden ser la mitad de baratos o menos, que los ascensores. Por otra parte, la normativa exige obligatoriamente mantenimiento y revisión para los ascensores por parte de personal técnico cualificado y oficialmente reconocido, que a la larga por el coste mensual de ello, supone un lujo caro, que de eso ya lo saben sobradamente las comunidades de pisos con ascensores. Eso explica que una empresa de ascensores como Zardoya-Otis, siempre esté presente en las cotizaciones del parquet bursátil, revalorizándose o manteniéndose, aunque una crisis tenga parada temporalmente el sector de la construcción. Mientras que los montacargas no tienen esa obligación (de momento). La diferencia estriba en que los montacargas son mas lentos, y que los ascensores son como una cabina que sube y baja y te protege por los cuatro costados, cosa que en el caso de los montacargas tiene una sencilla solución, haciendo soldar algunos hierros envolventes en el perímetro con rejillas de protección incorporadas. Por eso en este caso también conviene informarse bien.


Y para cuando la casa ya esté prácticamente terminada, ya se podrá ir a buscar el visado del certificado de final de obra, para que el ayuntamiento conceda la licencia de primera ocupación. Cosa que hace falta para la concesión final de la hipoteca por parte del banco. Y para dar de alta la casa en el catastro, escrituras, etc... Eso supone que el funcionario técnico del ayuntamiento competente en el caso, tendrá que venir a comprobar si todo ha ido en regla antes de dar cualquier licencia, etc.. etc...(y todo esto esperando que no tenga la mala leche de joderte, exigiendo eso y aquello que falta). Menudo rollo todos esos carísimos trámites burocráticos, ¿entonces es cuando uno se pregunta :dónde está la libertad que hay que seguir tantos permisos y trámites, existiendo un derecho constitucional a la vivienda?. Un absurdo, un calvario, y una ruina,...pero hasta el momento por desgracia este es el precio que hay que pagar para poder disponer de una vivienda propia, que de otro modo, en vez de hacerla construir por uno mismo, comprada a un promotor inmobiliario, saldría muchísimo más caro, y por eso siempre he dicho que es mejor construirse que ir por un promotor (eso primero sale más barato, pero requiere un mayor tiempo de seguimiento). Lo segundo es lo que les gusta a los constructores: ningún molesto cliente les toca los cojones en nada, sólo venden, o lo tomas o lo dejas.


Y como todavía queda mucho por explicar, continuaré otro día...

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