domingo, 30 de mayo de 2010

¿QUÉ ES UN ALBAÑIL?




La palabra albañil proviene del árabe al-banní, el que construye o edifica, se refiere a la persona que realiza trabajos básicos de construcción. Y la albañilería es el arte de construir edificios u obras en que se empleen, según los casos, ladrillos, piedra, cal, arena, yeso, cemento u otros materiales semejantes.

En principio, los más viejos del lugar saben que proceden del campesinado o de la clase obrera, acostumbrados a ejercer los trabajos más duros, y con escasa cualificación en cuanto se refiere sobretodo a letras. Con lo cual los antiguos albañiles y peones, proceden de pueblos pequeños en los que habían dejado el arado y el borrico para sustituirlos por la paleta, el pico y la pala, que empezaban como aprendices o peones, y llegaban a oficiales aprendiendo de la observación, con la mucha práctica, y con la experiencia. Gente dura y acostumbrada al trabajo duro y la intemperie, cosa que ha hecho que hoy en día no esté entre las preferencias de la juventud, aunque en los años del boom, la juventud más dura y dispuesta a soportar los mayores esfuerzos, se dedicaban a la construcción por los buenos sueldos que ahí se pagaban, pues un peón de 17 añitos, podía llegar a ganar 1200 euros mensuales, y hacer carrera rápida, dada la gran escasez de albañiles que había en aquellos momentos.

Luego vendría la inmigración, que no sería necesariamente del campo, sino incluso urbanita o con estudios universitarios, pero muy poco cualificados, e incluso mucho más vagos que los propios hijos de los antiguos campesinos nacionales, que no se aguantaban ni en cuatro días, como si fueran una hoja seca de otoño, pero que se les contrataba porque no se encontraba otra gente disponible para ese oficio en el país.

Y de esto: campesinos, obreros, e inmigrantes, proceden los actuales albañiles, a los que les cuesta enormemente adaptarse a los tiempos modernos, ya que muchos son hombres de pocas letras, aunque algunas de mucha experiencia y pericia, ya que la cosa está siendo cada vez más tecnificada y normalizada por personajes que son bastante ajenos a las obras y a lo de pasar 10 horas sudando bajo un sol de justicia y volviendo reventados de polvo a casa todas las noches, con las manos y los pies siempre bien callosos.

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