viernes, 21 de septiembre de 2012

ARQUITECTOS EN APUROS


Los albañiles, aunque estamos muy afectados por la crisis, con un paro estimado incluso hasta llegar a más del 80% del sector, no somos los únicos que lo pasamos canutas por la crisis económica y las torpezas legislativas, sino que incluso nuestros otros compañeros del gremio, los arquitectos, también están pasando por tristes apuros: Se estima que en Barcelona y en Madrid, han cerrado entre un 50 y un 60% de los estudios de arquitectos, según información de CINCO DÍAS, de fecha de 21 de septiembre de 2012. Tampoco la prestigiosa profesión, tan intelectual y creativa, se ha librado de ello. Dejo la noticia aquí en mi blog para que conste como testimonio de las dificultades que todos padecemos y estamos afectados en ese maldito año 2012.



Es verdad que la arquitectura era una de las profesiones más creativas e intelectuales que han existido, en la que cada arquitecto inventa su propio proyecto, tratándole de darle un sello propio, y que se convierte en realidad cuando encuentra un inversor capaz de financiarle su supuesto genial proyecto. Pero el problema con el que se topan, es que lo que hacen son dibujos y cálculos dentro de un estudio, con una mesa de trabajo encima bien iluminada y a veces con un paralex y unas escuadras y cartabones y algún compás para dibujar sobre un papel (que imagino que ahora lo harán con un ordenador delante, aprovechando los complicados programas de autocad). Pero en el mundo de la construcción lo que rige son las leyes de obtener el máximo rendimiento del suelo y del dinero invertido, cosa que muchas veces no casa con sus proyectos, y que no hay constructoras que con sus medios técnicos y humanos pueda convertir en realidad tangible el proyecto que el arquitecto ha ideado sobre un plano. De modo que los clientes en general demandan formas sencillas, baratas, prácticas, y de máxima optimización del espacio, con todo lo que se pueda dejar de belleza. Todo lo demás que pueda resultar caro, que pase del presupuesto y que suponga muchas dificultades en la ejecución de las obras, es como un delirio que al final termina en el cajón, pues recuerdo cierto proyecto de vivienda de diseño donde yo trabajé, que tenía la particularidad de que los lados de las paredes eran diseñados de modo que ninguno podía ser ni aplomado ni anivelado, y eso creó grandes dificultades para los encofradores, y fueron muchos los yeseros que rechazaron ir a enyesar la obra, ya que atendiendo a otros clientes con construcciones más convencionales, les suponía mas cartera de trabajo, y con ello más dinero: no se podían retrasar ni perder tiempo en enlucir con yeso unas paredes complicadas que no podían estar ni aplomadas ni niveladas.



Con eso, si los clientes demandan algo práctico, sencillo, barato y optimizado, las promotoras van por lo mismo, de modo que acaban contratando al mismo arquitecto (si cumple las expectativas mínimas de lo que se espera de él), y ya sus planos muchas veces son simples calcos modificados de proyectos anteriores que ya se ejecutaron. Siendo así, muchos arquitectos pasan a formar parte de la plantilla de la promotora que acaban siendo sus "padrinos"que les hacen los encargos, que a veces es también la constructora y la inmobiliaria a la vez. Esos arquitectos delegan los proyectos del estudio a otros arquitectos que acaban de iniciarse, y a delineantes, y se dedican más a la faceta de comercial para lo que vale cualquiera con labia fácil y convencimientos de compra. Si al albañil ya le es complicado hoy en día encontrar trabajo, al arquitecto, sin padrinos y sin clientes, a pesar de sus largos años de estudios técnicos, al final le resulta mucho más difícil, de modo que una de las salidas que tiene es bien en el extranjero, de comercial, o de cualquier cosa. No sólo es que no habrá trabajo para albañiles por mucho tiempo, debido a los millones de viviendas cerradas y en stocks que hay en España, sino que también, debido a la dureza del trabajo, muchos en vez de querer ser albañiles, quisieron ser arquitectos por ser profesión que da cierto prestigio y aire intelectual a quien la ejerce. Pero el mercado es el mercado, y es lo que hay.



En las obras normalmente suele haber entre una reunión por semana (y a veces por mes), entre el arquitecto y el responsable de la obra, que este último suele ser alguien que pasa 50 horas semanales entre el sol, el barro, el frío, cuando el arquitecto a menudo nunca ha colocado un ladrillo en su vida y poca cosa sabe de una obra, salvo el dibujo técnico que ha dibujado y estudiado. Esa visita, si no es breve y ateniéndose a las formalidades, puede resultar molesta para el albañil responsable de la obra, ya que el arquitecto que a menudo sabe menos que él sobre ejecución de la obra, le hace preposiciones que suelen ser peores, más incómodas y más caras que las que tiene en cabeza el albañil responsable. Y aquí, si no se amolda uno con el otro, empiezan a surgir los choques, entre un facultativo que exige demasiado, y la parte que ejecuta la construcción que busca optimizar al máximo. Claro que al final los acabados terminarán bien si los albañiles eran buenos y apostaban por la calidad, y como una chapuza si los albañiles lo formaban una cuadrilla de personajes que se creen ser unos profesionales, pero que lo único que tienen de profesionales son de las chapuzas y de estos hay muchos. Claro que para eso los arquitectos tienen un seguro que les ha de cubrir sus riesgos, y los defectos se procurarán maquillar y ocultar al máximo, ya que a la larga los pleitos suelen ser largos, caros, y muchas veces terminan sin resolver nada. Los más experimentados, y ya hablo de arquitectos y aparejadores, saben que no se puede cabrear demasiado a clientes y promotoras, en cosas que en otras palabras se traduce en apretarles demasiado el bolsillo, o en hacer que se sientan molestos en preposiciones que para ellos son tonterías improductivas que les hacen perder el tiempo. Siempre es complicado cuando toca bailar con la más fea y cada uno va a por lo suyo. Al final el resultado es es como he dicho siempre: sólo trabaja bien el que quiere y es responsable, y de ese tipo de gente hay muy poca por ese mundo, lamentablemente.  


Y a lo que me refería antes, para ver la noticia entera, podéis clicear aquí, en el enlace que viene a continuación:

  "EN MADRID Y BARCELONA HAN CERRADO EL 50% DE LOS ESTUDIOS"



A continuación adjunto el extracto de la noticia-entrevista: Entrevista JORDI LUDEVID. PRESIDENTE DEL CONSEJO SUPERIOR DE LOS COLEGIOS DE ARQUITECTOS DE ESPAÑA "En Madrid y Barcelona han cerrado el 50% de los estudios" CINCO DÍAS - MADRID - 21/09/2012 - 07:00 Cuando a Jordi Ludevid (Barcelona, 1950) le increpan para recriminarle su ilusión en plena desbandada de la profesión al extranjero ante la falta de trabajo en España, no le queda más remedio que defenderla a ultranza. "Con ilusión se resiste mucho mejor", responde a sus críticos. Asegura que "los arquitectos lo estamos pasando fatal" y que "es hora de dedicar tiempo a un proyecto de cambio". La crisis ha afectado de lleno a los arquitectos, pero me gustaría saber si se observan signos de haber tocado fondo... No, la situación continúa siendo de dificultad extrema. Vivimos el momento más difícil de la historia de la profesión. La recesión ha producido un impacto muy negativo en la ocupación y en la renta profesional de los arquitectos. Han cerrado y continúan cerrando muchísimos estudios de arquitectura en toda España. Es imposible cuantificar, pero estimamos que en Madrid y Barcelona han cerrado el 50% y tenemos un paro estimado del orden del 60%. Creo que no exagero si califico la situación de dramática porque ya se va parando la inercia de las últimas obras. ¿Cuál ha sido la reacción del Gobierno ante esta situación? El Gobierno está preparando una nueva ley para fomentar la rehabilitación y el alquiler. Tenemos fundadas esperanzas de que vaya a ser una ley muy buena, aunque no conocemos con detalle el contenido. En cualquier caso, esperamos algún tipo de incentivo para impulsar la rehabilitación. ¿Qué aportación han realizado los arquitectos? En primer lugar, solicitamos esa ley y a la par, una reflexión profunda sobre la rehabilitación. Para rehabilitar necesitamos un método, transversal e integral con el objetivo de hacerlo más eficiente por la vía de la planificación. Estos cambios no se pueden realizar de un modo improvisado, sino de una forma técnica y arquitectónica. ¿Se recogería en esa ley vuestra propuesta de que las empresas eléctricas cofinanciaran la rehabilitación? ¿Cuándo podría estar lista? No sabemos. El Ministerio está trabajando en muchos frentes y con mucha intensidad. Antes de fin de año creo que se podría dar a conocer. Hablemos ahora del contrato de autónomo que tanto daño ha hecho a los arquitectos jóvenes, ¿cuál es su visión acerca de este tema? Personalmente he trabajado en el pasado para impulsar la regularización laboral de todos los despachos de arquitectura. Regularizar significa en ocasiones laboralizar, pero en otras realizar los contratos pertinentes. Sin embargo, en estos momentos de severa recesión, donde se están produciendo cierres de empresas o despachos, el reto pendiente de la regularización resulta, por desgracia, mucho más pequeño. De hecho, muchos profesionales ya no tienen gente asalariada de ningún tipo, simplemente resisten con el titular y el socio. ¿Qué salidas profesionales alternativas están indagando los arquitectos para sobrevivir? Los arquitectos están simplemente resistiendo como tantos otros ciudadanos españoles. Los profesionales están intentando sobrevivir sin ponerse cortapisas a la búsqueda de trabajo. Hay compañeros que están en las academias dando clases, otros que han optado por el mundo del diseño y la moda, otros en la escenografía del teatro y otros en las nuevas tecnologías, logos, eventos, etc. Ha disminuido mucho el trabajo por cuenta propia y, por el contrario, ha aumentado por cuenta ajena. ¿No se aprovechó la época del boom inmobiliario? Eso afectó a una parte de la profesión, pero no a toda. Una época buena para un arquitecto no tiene nada que ver con un momento rentable para el promotor o el contratista. Este ahorro ha hecho posible resistir estos años y contribuyó a que algunas empresas pudieran seguir. "El arquitecto español tiene carta blanca en el mundo" No existen datos sobre cuántos arquitectos jóvenes se han marchado al extranjero. El Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España lleva dos años intentando cuantificarlos sin demasiado éxito. Para Jordi Ludevid, "la salida al exterior nunca es negativa desde el punto de vista profesional. Sin embargo, en estos momentos es más una necesidad ante la falta de trabajo". El presidente de los arquitectos españoles asegura que estos movimientos son habituales y que antes fueron los profesionales de América Latina e Italia los que vinieron a trabajar a España. "La buena formación que tiene el arquitecto español le da carta blanca en todo el mundo. En iguales condiciones, las empresas extranjeras siempre preferirán contratar al arquitecto español que a un francés o portugués porque además de arquitectos somos ingenieros de edificios", explica Ludevid. "Los jóvenes se han ido a Japón, a Vietnam, a China, a los países emergentes del Golfo y Sudamérica, especialmente a Brasil, aunque no es un lugar que ofrezca facilidades para los arquitectos extranjeros. Este país está necesitando servicios de arquitectura y de urbanismo, donde también somos muy competitivos", aclara el máximo responsable de la profesión.

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