UN BLOG ESPAÑOL SOBRE LA ALBAÑILERÍA Y LA CONSTRUCCIÓN. La construcción es lo más parecido al arte de la guerra (proverbio muy antiguo)
viernes, 25 de mayo de 2012
LA CASA DE LA CASCADA, DEL ARQUITECTO FRANK LOYD WRIGHT
Etiquetas:
FRANK LOYD WRIGHT,
LA CASA DE LA CASCADA
miércoles, 9 de mayo de 2012
ANUNCIO DE PINTORES
sábado, 4 de febrero de 2012
REMIENDOS DE ALBAÑILES EN CASAS PARTICULARES

Muchas veces los albañiles hemos tenido que ir a alguna casa particular a hacer cualquier chapucilla para solventar cualquier problema que requiera el cliente o la cliente, como algún azulejo del lavabo roto, algún embozo en el water, algún tubo de conducción reventado, etc...
Pero a veces los currelas chapuzas nos topamos frecuentemente con la maruja de turno (ya que los hombres generalmente cada uno a esas horas están en su propio curro), que lo único que le interesa con la excusa del remiendo es poder hablar con el albañil, vamos, algo así como ligárselo, con el que hay que armarse de una santa paciencia cuando se van a esas casas particulares a hacer cualquier remiendo.
Cuantas veces nos hemos topado con la maruja que se pone a hablar de cualquier cosa, menos del motivo del remiendo, sea de criticar a su marido, o si es del remiendo en sí, de cualquier temor relacionado con el tema del remiendo, y que el currela ha tenido que tener la santa paciencia de un Job para no quedar mal con la señora. Pero como me dijo una vez un maestro albañil: cuando vas a una casa, debes de trabajar de la mejor manera, y ante todo ser muy educado, porque en el mundo hay gentes que están totalmente predispuestas a decirte cualquier tontería, y de esto no hay que hacer caso, pero sí saber tener cierta psicología de saber ver las cosas desde el punto de vista ajeno. Y sobretodo portarse bien, porque si no, a esta casa no vuelves, aparte de que sólo consigues que hablen mal de ti, debido al constante cotilleo y marujeo que hay en esas cosas, que se extienden en las conversaciones de la peluquería o de la tienda de la esquina entre los vecinos.
Pero como la cliente generalmente necesita romper con la rutina diaria, y aprovechar que tiene alguien en casa para hablarle, debemos aprovechar para escucharle, y ante todo no criticar nada de lo que exponga. Debemos estar atentos a lo que nos cuente, para darle la respuesta adecuada, y con mucho tacto mostrar interés por lo que quiera comentarnos, así como aportarle ideas y en su defecto soluciones, que eso también son gafes que forman parte del oficio, pues no todo es pastar mortero con una gaveta. El servicio es también mostrarse simpático, sonriente y educado, y escuchar todo lo que a la interesada le salga por comentar, que para eso ha contratado al currera, aparte de que le solvente bien el remiendo. Hay que saber comentar y responder según el tema que la clienta vaya planeando, y no olvidar de darle las gracias llegados al momento final de plegar. Y eso es clave, porque de este modo hay que conseguir que a la hora de pasarle la factura, el pago lo haga encantada. Claro, ahí es en su casa, y la clienta puede ir vestida como quiera, sea en batín, o incluso en provocativa ropa interior, como lo que realmente es: como Pepa por su casa. Y para este caso no se recomienda venir con el casco, sino con el típico pañuelo que protege del polvo, con un cómodo sombrero, o con la gorra. El casco da impacto muy negativo, pues es como si diera la impresión de que vas a hacer que se caiga el techo. 
Hay que hacer las cosas que pide la clienta, y en caso de duda preguntar qué es lo que quiere exactamente, para proceder según sus deseos. Me acuerdo una vez de un albañil que le fue a hacer un remiendo a la casa del famoso pintor Salvador Dalí, en Port Lligat, y el famoso pintor surrealista le dío unas instrucciones sobre una especie de barbacoa que quería que le construyeran en el jardín, y al termino del remiendo, el Sr. Dalí no satisfecho del todo, cogió la maceta del albañil, dio unos golpes aquí y allá, con los consiguientes destrozos, pero se quedó satisfecho de su artística faena que al final dijo: ¡ahora así queda bien, tal como lo quería!. Claro que hay que estar preparado para ir a hacer cualquier remiendo en la casa de cualquier loco o loca, pero no olvidar nunca que el cliente o la cliente son la reina, y hay que hacer todo lo que ella pida o quiera. Y sobretodo evitar cualquier discusión: sólo hay que hacer las chapuzas conforme lo quiera la clienta, que para eso es la que paga, y por tanto la que manda. De este modo otro día a esta casa se vuelve, y no se deja a la cliente con esa desagradable sensación de : “en mi casa, albañiles nunca más”, que es tan frecuente que ocurra.. En resumen: escuchar siempre, hacer bien el trabajo según indicaciones de la clienta, y dejar el lugar del remiendo bien limpio y pulido. Ese es el truco final de salir exitoso de los remiendos en cada casa.

++++++++++++++++
COMENTARIOS DESDE MI CUENTA FACEBOOK:
- Susy Villafruela Vamos que poco mas que hay que estudiar sicologia ....muy duro me parece a mi esto.jajaja...
Lo que hay que aguantar..
Un saludo alos albañiles.
Y a tod@s. - Xavier Valderas Creo que vale para cualquier otra profesión cuando te reclaman para un servicio y tienes que ir a casa del cliente, Susy Villafruela. . Saludos a ti.
- Rodolfo Jardón Si supiera lo que es marujeo, estaría mejor Puedo intuirlo y podrías pensar en la literatura satírica Xavier
jueves, 2 de febrero de 2012
EL DRAMA DE LOS DESPIDOS

viernes, 28 de octubre de 2011
EL PEON O MANOBRA

El peón es una de las piezas claves del proceso constructivo, que aunque es la escala o categoría más baja, no es por ello la menos necesaria (he incluso de mucho más utilidad que todos aquellos que sólo están para hacer perder el tiempo en charlas que se llevan el viento, pero que cobran un dineral suponiendo un tremendo coste improductivo). Porque por lo menos, el peón, al igual que el albañil, ejecuta y materializa la obra, es decir, contribuye a que el mortero y el ladrillo acaben tomando la forma de una vivienda, aunque como ocurre con el resto de los trabajos manuales, tradicionalmente y con frecuencia es despreciado por los “intelectuales” y demás “sabios” de la burguesía, considerándolo un trabajo desgraciado, bajo, y de poco monta, sin saber lo sudado y cansado que ello supone, pues había un tiempo que las chicas ni siquiera miraban al que hacía de peón, aunque hoy en día cada vez está más superado, pues de peón hoy en día ya lo hace cualquiera, aunque sea arquitecto en paro.
No es que precise demasiados conocimientos universitarios, aunque he conocido universitarios que no sabían hacer ni de peón, pues no sabían hacer la mezcla adecuada de mortero con la hormigonera, ni sabían mojar adecuadamente los ladrillos, ni tan siquiera coger una escoba con la que barrer y limpiar el puesto de trabajo, siempre sucio de runas y de desorden de mover tantas cosas de un lado para otro. Su trabajo básico es ejercer de auxilio en las tareas de albañil, ya que este precisa dedicar su tiempo para las cosas que se requieren más pericia y especialidad. Suele hacer mortero u hormigón con la máquina de pastar, o a mano si la ocasión lo requiere; preparar los ladrillos y ponerlos al lado de adonde el albañil ha de gastarlos, cargar y descargar material del camión o furgoneta que lo trae, tener limpio y ordenado el puesto de trabajo, etc… Antiguamente también era tarea encomendada al peón tener que preparar las bastidas o andamios, con los medios que se tuvieran a mano, pero ahora todo ha cambiado con las estúpidas normativas de los andamios homologados: ahora es más bien el albañil que tiene que ayudar al peón a montar los andamios, para que estén bien nivelados, bien aplomados, y con todos los elementos puestos de la manera que exigen las normativas. Y muchos de los veteranos albañiles empezaron como peones, pues al fin y al cabo, la mejor manera de aprender el oficio de albañil es empezar como peón, aunque hay chavales que empezaron como aprendices, pasando directamente a escalar de categorías, pasando por albañil oficial de tercera, luego de segunda, hasta llegar a oficial de primera, que se considera el albañil completo y que es cuando ya domina el arte de hacer las cosas más complicadas del oficio, como por ejemplo, hacer una escalera que encaje en los dos distintos niveles entre las dos plantas que ha de salvar; o bien un bonito baño con los alicatados decorativos. Pero para los que no quisieron aprender y se conformaron con hacer mortero, servir ladrillos y mantener limpia y ordenada la obra, se quedaron como simples peones, aunque también se les encomienda ciertos trabajos propios de la construcción que no precisan de demasiada especialización, tal como por ejemplo, cavar zanjas con pico y pala, o hacer agujeros o regatas a golpe de maceta y cincel.
Antiguamente, como el resto de los albañiles, estaba formado por gente que procedían del medio rural, del campo, o bien de la escala más baja del proletariado urbano, aunque en los últimos años lo han copado los inmigrantes, por ser trabajo duro pero que no precisa demasiada preparación profesional, y por eso se les ve con cierto desprecio o desconsideración social. Pues en cuanto a formación educativa, o tienen estudios primarios, muchos sin haberse conseguido sacar el graduado escolar, o son simples rústicos semi-analfabetos en plan “charanga del tío Honorio”. Son más amigos de ponerse el gorro que el casco reglamentario, y a escondidas todavía siguen fumándose su pitillo furtivo de vez en cuando, aunque ahora eso está prohibido debido a las estúpidas normativas de Zapatero que han terminado por cabrear a parte importante de su electorado de su partido “socialista obrero español”, el viejo y típico peón de la construcción. Y es de los que tienen las manos callosas, de repartir tanto ladrillo y darle tanto con la pala. Pero con su buena paga de los ya pasados y gloriosos años del boom, en que los chavales preferían meterse más a peones que a camareros de la hosteleria, podían permitirse incluso el lujo de irse en plan putero los fines de semana, pues los burdeles de fin de semana consideraban al peón un importante cliente de buen nivel adquisitivo, aunque eso ahora con la crisis ya se ha terminado y ahora el principal cliente de esos lugares ha vuelto a ser el vicioso burgués de siempre, ya no el pobre peón de albañil muchos de los cuales están en el paro y ocupando el tiempo en buscar caracoles para comer, ya que no se encuentra curro por ningún lado y los tiempos actuales no son demasiado buenos para los manobras, que son de los elementos más castigados por la dichosa crisis de los especuladores que han dejado al país con muy poco dinero.
En el posado de las fotos representando al viejo y típico peón de la construcción que ilustran esta entrada, vemos al popular paisano de mi pueblo Jaume Fàbrega, que es un hombre que procede de payés, pero que es un catalán de los grandes de la cocina a nivel mundial, y que tiene escritos docenas de libros sobre cocina, aparte de que también tiene muchos premios de prestigio sobre el tema culinario. Del cual para que lo conozcáis mejor os dejo el enlace que habla sobre él en la wikipedia, así como un par de blogs que él tiene en internet y que tiene de denominador común que habla sobre cocina y gastronomía catalana (cliclear sobre los títulos para abrir los enlaces). Podréis chuparos los dedos:
JAUME FÀBREGA EN LA WIKIPEDIA
EL BLOG DE COCINA DE JAUME FÀBREGA
LA BUENA VIDA, (con la gastronomía), de JAUME FÀBREGA


Etiquetas:
ALBAÑILES PEONES,
CURRANTES DEL LADRILLO
jueves, 27 de octubre de 2011
UNO TRABAJANDO Y LOS DEMÁS MIRANDO

Estas tres de fotos han sido bastante mostradas por internet. Es un retrato representativo de lo que han sido muchas veces las obras públicas: mientras los más listos, los más caraduras, los más vagos,…se pasan la jornada hablando sea de cotilleos o de demás inutilidades y de pocas cosas que tengan de ver con el aburrido tema del tajo, si es que hay suerte, siempre queda el más tonto del equipo que es el que al final da forma y materializa el trabajo. Y además nadie lleva el pesado casco reglamentario ni nada, que es demasiado incómodo. Claro que si además incluimos que hay tantas inútiles normativas, cada cual tiene que discutirlo con el otro y ponerse de acuerdo, mientras el santo tonto tiene que pasar de esto y trabajar en serio, o al final la chapuza no resultaría nada arreglada. Y digo si tienen suerte de que existan tipos así dispuestos a dar con el pico y la pala, porque si no es así, en el caso de la empresa privada ya se pueden ir todos a tomar por el culo, ya que la empresa se hundiría yéndose al garete y tendría que cerrar; pero en la empresa pública no pasa nada, todo se cubre con los impuestos que pagan los contribuyentes. Y ahora con la crisis, este método de trabajar es más utilizado que nunca: por las calles de cualquier ciudad española puede verse con mucha frecuencia entre las brigadas municipales de los servicios públicos de mantenimiento y obras, que por ejemplo para arreglar o limpiar un embozo de embornal, hacer cualquier chapucilla en la vía pública de arreglar un reventón de tubo de agua, o pintar cualquier parque infantil, normalmente el trabajo suele hacerlo uno o como máximo dos, y el resto por ahí mirando o hablando como unos benditos. Es lo normal en el sector de los albañiles funcionarios, donde abundan exageradamente los holgazanes que no dan golpe, y cavar la zanja no la van a hacer precisamente el alcalde y sus concejales reventándose sus riñones como para que tomaran conciencia de la multitud de funcionarios que serian más útiles a la sociedad si fueran despedidos. Pero como todo eso es posible gracias al dinero público que los ciudadanos pagan con sus impuestos, ya se sabe: el dinero que es de todos, no es de nadie (o sea que el dinero público es sólo despilfarrable, para provecho de los más listos).

ALTERNATIVA A LOS ANDAMIOS Y LAS ESCALERAS
Cuando el uso del andamio homologado (que resulta carísimo para el presupuesto, y además hace perder mucho tiempo, siendo también muchas veces estorbante), y trabajar con una escalera no resulta de la comodidad deseada, existen otras alternativas buenas y baratas: aquí tenemos un ejemplo de aprovechamiento de la pequeña máquina retro para poder colgar precisamente en la entrada de la obra, el dichoso y tonto letrero que recuerda las normas de seguridad e higiene en lo alto de un palo. Pero aconsejo hacerlo rápido y en horas y días de trabajo que se pueda eludir a los cabrones de riesgos laborales, sea el viernes por la tarde o sábado (cuando esos cabrones de privilegiados funcionarios no trabajan), porque ni os consentirían trabajar así, aparte de que os exponéis a una multa de las gordas con la que satisfacer su codicia recaudatoria. Eso sí, si la altura es muy grande, ataos un arnés a la pala de la máquina, para prevenir una posible caída, que en el 99.99% de los casos nunca ocurrirá, salvo que lo haga alguno de esos borrachos que no suelen ir con cuidado, y que muchas veces por ellos han de pagar justos por pecadores en el gremio de los currantes del ladrillo. Pero claro, los tiempos actuales no dan para tirar cohetes en inflar el presupuesto, y hay que recurrir a la imaginación. La foto habla por sí misma.
Etiquetas:
CHORRADAS DE RIESGOS LABORALES,
CURRANTES DEL LADRILLO
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)