miércoles, 15 de agosto de 2012

LAS ARQUETAS Y COLECTORES


Son conexiones para los tubos (tanto de desagües de aguas sucias como pluviales), así como empalmar tubos de electricidad, o los que llevan el cable del internet-teléfono, y lo mismo para los que llevan la conexión del gas o del agua, y las que simplemente son arquetas de paso de abrir-cerrar, de bocas de riego, o las de registro,…porque las hay para todas finalidades y gustos.


Aunque existen prefabricados y de todos los tamaños (esos aportan rapidez y ahorran tener que “fabricar” y dar forma a algunos, que pueden ser de obra, metálicos o de plástico), lo mejor es hacerlos de obra, que no es que lleve demasiado tiempo que digamos, porque tiene la ventaja de que son más fuertes y resistentes, y los haces a medida y en el lugar y la forma que quieres, empezando por una buena base plana de hormigón.

 Los que utilicéis arquetas de plástico, os recomiendo que una vez colocadas tractar de hormigonear a su alrededor, para evitar que con el tiempo se aplaste de las presiones que reciba por los lados, pues la tierra se mueve y existen fuerzas internas que no vemos, y que hacen ciertas presiones (cosa de la geologia).


Naturalmente, para lo que han de ser arquetas de desagüe, hay que tener presente a qué niveles las hacemos, para que los tubos puedan tener las correspondientes pendientes, con lo cual para su ejecución y comprobado, nos auxiliaremos de un nivel láser y de un metro que nos dará las medidas de cada una para saber qué pendientes hacen.


Os doy un consejo: los planos del proyecto muchas veces suelen ser muy engañosos elaborados por unos técnicos chapuzas que nunca han movido ni colocado un ladrillo y encima cuando vienen por la obra y miran la arqueta, se ponen a criticarla dejándoos como unos verdaderos chapuceros cuando hacer una arqueta es como un juego de niños del lego, por lo que os aconsejo hacer la arqueta el doble de tamaño que indica el proyecto, o como mínimo un 50% más de lo que indica el plano, porque sobre la marcha, muchas veces nos encontramos con hacer pasar muchos más tubos de lo que se imaginaba en principio, por alguna exigencia del lampista en la que el facultativo no había tenido en cuenta, por ejemplo, y luego trae un considerable problema con los empalmes y la falta de espacio interno que esto supone.


Aparte de que una arqueta más grande y espaciosa facilita mucho más la limpieza y la observación cada vez que hay que levantar la tapa para hacer una comprobación. Pensad que las arquetas de desagües muchas veces se embozan por la mierda que llega a tirar la gente (pueden ser comprensas, hojas de afeitar, alguna lata de refresco, o cualquier cosa), y una arqueta grande facilita más arreglar el embozo (atasco), sea de forma manual, o como del camión cisterna de los desatascos que con un largo y potente tubo flexible está para hacer estos arreglos frecuentes mediante agitación y absorción.


 Las paredes internas de la arqueta os aconsejo que las dejéis finas, con una mano de mortero enlucido y la parte que toca al mortero con cemento Pórtland puro, ya que de ese modo aparte de que tiene efectos impermeabilizantes, se evita que se peguen cosas por las paredes, al mismo tiempo que se evita, por ejemplo, que las cucarachas hagan nidos entre esas paredes del interior de la arqueta.




Y ya que hablamos de las arquetas, habrá que hablar también de los colectores (los tubos que van a la cloaca general) , que son fabricados de cualquier material: cerámica, uralita, hormigón, PVC,etc... Hay que tener presente un par de cosas con los colectores: Cuanto más grandes mejor (menos se embosan), y cuanta más inclinada la pendiente, mejor.



 Dos principios que os aconsejo que tengáis presente siempre que podáis, aunque os resulte más caro, ya que eso evitará futuros problemas de los incómodos, engorrosos, temidos y exasperantes embosos, que no sólo se solucionan limpiando arquetas y sifones, sino que se evitan más cuando más grandes e inclinados son los tubos colectores. 

martes, 14 de agosto de 2012

APRENDE A TRABAJAR DE ALBAÑIL COMO SI FUERA UN JUEGO, POR ALAN WATTS


El filósofo inglés Alan Watts, nos explica brevemente que hay que tomarse la vida con filosofía haciendo de que cada trabajo sea como un juego. El trabajo de albañil es muy duro y arduo, con lo cual nos iría bien que nos lo tomásemos como un juego. Así que trabajad con tranquilidad, a gusto y con constancia, y en la medida de lo posible pasad totalmente de absurdas normativas y demás tonterías que os amargan vuestro trabajo. Aquí nuestro mencionado filósofo nos lo explica sencillamente con ese vídeo, una lección que vale la pena de aprender. Y no hay que olvidar lo que dijo Alan Watts: “Si deseas obtener la verdad, olvídate de bueno y malo, porque el conflicto entre bueno y malo, es la enfermedad de la mente humana”.



lunes, 13 de agosto de 2012

NUEVAS FORMAS CURIOSAS DE LLAMAR A LAS PROFESIONES

Busco por las webs de trabajo y profesionales de internet, así como las páginas de empleo de los periódicos y sólo veo unos jeroglíficos de letras, de nombres raros que nos confunden, aparte del mucho uso de las palabras en inglés que se utilizan en los cursos de los masters (se deberían de llamar “maestrías”). ¿Tan difícil es llamar a las profesiones por su nombre claro y sencillo?. Parece que con los nuevos nombres suena más “profesional”, para disimular y esconder lo que seguramente en una gran mayoría será chapucero y de escasa preparación. Ahora hay que fijarse con atención con los nombres e intentar adivinar qué quieren decir, pues mucha gente todavía no tiene asimilado el doble concepto y significado que se le dan a las cosas, en el término más moderno de la palabra. Empezaré por enumerar unos cuantos, empezando por los del gremio de la construcción, y demás sectores laborales para hacer una comparativa:

  ALBAÑIL: Auxiliar de Servicios de Ingeniería Civil .

  PEÓN DE ALBAÑIL: Subalterno Auxiliar de Servicios de Ingeniería Civil.

JARDINERO: Especialista en Manejo de Tierras y Plantas .

  BARRENDERO: Técnico en Mantenimiento Sanitario de Caminos Públicos.

  OPERARIO DE GASOLINERA: Especialista en Logística de Energías Combustibles.

  MECÁNICO: Especialista en Mantenimiento de Elementos Motrices.

VENDEDOR DE MERCADILLO: Distribuidor Externo de Productos de Alta Rotación.

  CONSERJE: Coordinador Adjunto de Admisiones y Salidas de personal.

  BAILARINA DE STREEP TEASE: Experta en Terapia Visual y Distracción Ocupacional.

  MENSAJERO: Especialista en Logística y Distribución de Documentos.

  VIAJANTE: Enlace Externo Avanzado en Logística de Productos

  GUARDA VIGILANTE DE NOCHE: Coordinador Oficial de Movimiento Nocturno .

  CAMARERO: Especialista en Logística de Alimentos y Bebidas.

  MEDIUM DE TAROTS: Consultor de Asuntos Generales y no Específicos.

  AUTÓNOMO DE LO QUE SEA: Experto “Freelance”. Cuándo veáis esos nombres por los períodicos o las webs profesionales de internet, pensad que puede ser cualquier cosa. Ya no está de moda hablar claro y sencillo.


Y como podéis ver en la foto de arriba, los currantes, mejor llamados con el nombre más majo y "profesional" de: “Auxiliares de Servicios de Ingeniería Civil”, así como el resto de los “Subalternos Auxiliares de Servicios de Ingeniería Civil”, no son muy dados a ponerse el incómodo casco, que es un verdadero tormento llevarlo hora y horas,…una obligación de la que ya sería hora que la abolieran de las absurdas normativas.

sábado, 11 de agosto de 2012

SÓLO UN 4 POR CIENTO DE LOS ESPAÑOLES PREVÉ COMPRAR UNA VIVIENDA EN 2013


Esta es la conclusión a la que ha llegado el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) a fechas de agosto de 2012, tras un estudio muy reciente sobre la actualidad del sector del ladrillo. Cabe decir que en dicha encuesta, dice que tan sólo el 0,7% de los ciudadanos tiene sus dudas sobre si comprarse una vivienda en 2013, y un aplastante 95,3% de los encuestados afirma que no lo hará. Lo cual nos hace pensar en otro año más de parálisis en el sector del ladrillo. Según la misma conclusión del C.I.S., el 52,3% de los ciudadanos espera que los precios de la vivienda sigan bajando el próximo año, y casi un 35% opina que se mantendrá.



 Es claro que existe un exceso de oferta, con multitud de viviendas vacías que buscan comprador, con lo cual el tema laboral en el sector del ladrillo va a estar muy complicado en tanto el mercado no absorba el grandísimo excedente de viviendas existentes, y más en unos momentos que la gente no se anima a comprar, y que además los créditos no se han puesto nada fáciles de obtener. De momento hay crisis del sector del ladrillo para largo, y los currantes de la paleta sin trabajo….

miércoles, 8 de agosto de 2012

¿VALE LA PENA SEGUIR COMO AUTÓNOMO?



Desde la época del caudillo Francisco Franco, en la que los más viejos recuerdan que apenas no habían impuestos (o eran irrisorios), nos han ido subiendo progresivamente los impuestos, independientemente del color político que fuera el gobierno de turno. ¿Os acordáis de que el ITE (Impuesto de Tráfico de Empresas), fue sustituido por el novedoso IVA, considerado como un impuesto más "europeo" cuando nos metieron el la Unión Europea?.  Los impuestos se hicieron más complicados, y según cómo estuviera montada la cadena productiva, a veces el IVA era recuperable, gracias a un complicado entramado de normativas fiscales, cuando el ITE no lo era (cosa que algunos que conocían las trampas de recuperación del IVA agradecían). Ya en los últimos años de la era Zapatero, el presidente socialista sacó una ley que obligaba a las empresas a retener el 1% de las facturas de autónomos o subcontratados, con lo cual automáticamente ya podía saber cuánto ganaban realmente los autónomos o subcontratados (igual que si fueran trabajadores a cuenta ajena), y de esa manera esquilmarlos aún más a impuestos. 


Y ahora, ya sólo cuando es cuestión de días que el gobierno de Mariano Rajoy nos suba el IVA, he encontrado este gráfico comparativo en internet, que podéis ver insertado más abajo, que refleja con claridad lo que supondrá de bajada de poder adquisitivo para los autónomos, aunque lo que pone el letrero puede que no sea cierto del todo (o acaso se refiere a otro sector laboral), ya que la cuota de autónomos para la seguridad social debe de ser mucho más alta de lo que indica, ya que mi último recibo era muchísimo más alto, y eso de que ya hace más de 4 años que me di de baja de autónomo de la construcción, y por tanto no estoy al día con las cuotas de pagos a la seguridad social, aunque creo que podría acercarse a la cifra de los 400 euros mensuales. O sea que prácticamente la mitad de lo que gana un autónomo se lo lleva el gobierno, y encima no tiene derecho a protección por desempleo y a bajas rápidas por enfermedad o accidente. Aparte de que además te obligan a cumplir una serie de normativas que terminan por salir muy caras Y por si fuera poco, con la gran escasez de trabajo que hay en el sector de la construcción, con lo cual la cosa no está para animar a nadie que se meta de autónomo. Realmente esta no es la manera de fomentar el empleo desde el gobierno, y menos a favor del sector de la construcción.


 No obstante, si se diera el caso de que llegara la recuperación económica y la construcción se reanimase, está claro que de aquí en adelante las empresas cada vez más están tendiendo a contratar autónomos, por la flexibilidad y, en muchas ocasiones, la rentabilidad que les supone. Ahora bien, no hay nada que obligue al autónomo a tener compromiso con ninguna empresa en particular, aunque se tiende a respetar plazos y acuerdos.


Fiscalmente no se ha puesto muy bueno últimamente lo de ponerse autónomo: cada día la presión tributaria ha ido a más. Por un lado el gobierno pretende quitar el sistema de módulos y obligar a pagar IVA y retenciones por lo que se facture (que se lo hay que adelantar al fisco en fechas señaladas, independientemente de las ganancias), y como ya he dicho, pronto subirá el iba al abusivo 21%. Cosa que hace que conviene buscarse un buen gestor y asesor fiscal que lleve los papeleos de uno con el propósito de ahorrar todos los impuestos posibles, a lo que indirectamente vale de decir tratar de defraudar todo lo posible no declarando todo lo evitable, porque el dinero negro, es igualmente dinero, y con ello ganancia, que ya le conviene a uno de los sectores laborales más castigados y peor tratados


Es obvio de que si fuéramos una sociedad donde no existieran las normativas, y mucho menos las obligaciones fiscales de toda clase de impuestos y de cotizaciones, cualquiera se metería autónomo y formaría su propia empresa. ¿Os imagináis que sólo se ganara el dinero facturado al cliente por el servicio, y nada de pago de impuestos, tasas, cotizaciones y demás exprimiciones?. Es algo hoy por hoy utópico, pero si fuera realidad muchos se crearían su propio auto empleo, y de alguna manera de reduciría considerablemente el paro. Con lo que la obligación misma de pagar impuestos y cotizaciones, es una de las causas de que la situación de desempleo se haya convertido en algo permanente, y además teniendo en cuenta que en los tiempos que corremos de tanto despilfarro público no se garantiza que a los de mi generación, y la generación a la que pertenecen mis hijos, tengan garantizada una pensión de vejez.



Por otra parte veamos aquí esa ilustración que expone la diferencia entre España y los países anglosajones a la hora de montar una empresa. Ya sabemos que en España hay muchos más políticos e instituciones que mantener... y se tiene que notar en todo. Y más abajo, otra infografía de muestra, y con lo cual entenderéis por qué es tan difícil crear una empresa y montarse autónomo en España: 





infografia-crear-empresas.jpg





lunes, 25 de junio de 2012

TIRAR LOS TEJOS



Es una palabra muy usada entre lo que se considera el más español de los oficios: el albañil. Se suele tener una idea vaga y generalizada de que los albañiles somos gentes que solemos decirles “guarrerias” y piropos de mal gusto a las chicas que pasan al lado de las obras. Pero la expresión “tirar los tejos” tiene otros orígenes. Como algunos sabéis, se suele utilizar la expresión “tirar los tejos” referida a la persona que se insinúa a otra intentando llamar su atención de alguna manera especial pero...¿y eso de qué viene?



Supongo que en todas partes desde pequeños alguna vez hemos jugado a aquello de tirar algo hacia una especie de diana, es decir, jugar a ver hasta donde le llega la puntería de cada uno. Sea lanzando piedras, jugando a las canicas, o lanzando dardos,…pero curiosamente se da el caso de que desde hace mucho tiempo, en aquellos tiempo que ni siquiera existían los juguetes y se jugaba con cualquier cosa que inventaba la imaginación, en España también se jugaba tirando trozos de teja que había por las calles cuando un fragmento de los tejados de las casas viejas y ruinosas se caía, cual película de Ben-Hur que llevaría al protagonista a la perdición por un desprendimiento de tejas.



 Ese juego recibió el nombre de “tejo” y cuando los chiquitillos y los chavales jugaban en las plazas de los pueblos, a veces desviaban sus tiros hacia la chica que les gustaba para atraer su atención (claro, apuntaban cerca de los pies de las muchachas, no vayáis a pensar que lanzaban directamente los trozos de tejos encima de las pobres chicas, que ya se andaban de rosarios mojigatos por la moral clerical imperante en la época) y de esa forma tenían excusa para acercarse a ellas cuando iban a recoger su tejo y sonreírles, comentarles algo, etc.. O sea que de aquí viene la expresión cuando nos referimos a una manera de ligar. Y así, poco a poco se fue ampliando el uso de esta expresión, “tirar los tejos”, y a eso se refiere cuando una persona hace o dice algo para intentar ligar con otra, y no es que sea palabra usada simplemente entre los albañiles tratando de llenar con la famosa cerámica árabe o romana la cubierta del tejado.

 

 

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miércoles, 6 de junio de 2012

ANATOMIA DEL GREMIO DE LOS ALBAÑILES EN EL MARCO DE LA ACTUAL CRISIS ECONOMICA


 Se acerca San Antonio, patrón de los albañiles, y he pensado que por mi parte y como antiguo profesional del sector actualmente en paro, habría que hacer un balance y reflexión acerca de uno de los sectores más castigados por la crisis, que ha dejado el sector jodido, pero que muy jodido, hasta tal punto que dentro del gremio existe una verdadera y callada guerra civil encubierta: lo que los partidarios de seguir con el orden legal imperante llaman el “intrusismo profesional”, y que tiene como objetivo su persecución por parte de de las instituciones públicas y el resto de las privadas interesadas, y que busca además denunciar y perjudicar a todo aquel que se le pille trabajar en negro dentro del gremio de la construcción. Inevitablemente la crisis económica ha reventado precios, lo que ha hecho que ajustarse a las excesivas y abusivas normativas encareciera demasiado el servicio al consumidor, en unos momentos como los actuales de extendido pesimismo que no abundan demasiado los capitales particulares para invertir en obras, y mucho menos los bancos están dispuestos a conceder créditos a los consumidores tan fácil y alegremente como en los pasados años del “boom de la construcción”. Aunque por parte oficial se trata de sensibilizar a los consumidores que opten por contratar empresas y profesionales legalmente constituidos, sin fomentar la economía sumergida y asegurar que la ejecución de la obras se hará con las “garantías de seguridad adecuadas y conociendo las responsabilidades delante de posibles incidencias”,….en la práctica la que realmente manda en el mercado del ladrillo es la ley de la oferta y la demanda, y más en épocas de crisis, más que nunca se demandan precios bajos a la hora de hacer obras o reformas de viviendas. Se dice que existe un “instruismo profesional” por parte de albañiles que en realidad no son “intrusos” ni simples maestros de la chapuza, sino que muchísimos de ellos son profesionales de gran talento muy bien preparados por la experiencia y los años de trabajo, pero que no disponen de “carnet profesional”, están muy afectados por la falta de trabajo, y consecuencia de ello tampoco están dispuestos a asumir una serie de normativas que encarecerían mucho el servicio al consumidor y al mismo tiempo le supondría muy poca ganancia.


 Piensese en la gran cantidad de autónomos y sus respectivas cuadrillas que se han quedado sin trabajo, sean albañiles, yeseros, colocadores, pintores, etc…, y encima no tienen ningún derecho a cobrar la prestación por desempleo. Y no digamos otros sectores muy afectados indirectamente, como el gremio de los lampistas-fontaneros, o los carpinteros. Esas cosas tales como cumplir todas las obligaciones tributarias a las distintas administraciones, pagar seguros sociales obligatorios, cumplir normas de seguridad e higiene –que nadie entiende ni se acuerda-, etc… supone unos costes inasumibles, que asustan al consumidor y restan ganancias al profesional que ya está bastante afectado por la crisis económica que se está viviendo por los tiempos que corren y por el paro general de todo el sector, muchos de los cuales están completamente endeudados y encima con distintos clientes que les deben dinero (morosos). Es lógico que tal como están las cosas, para ganarse la vida, una inmensa mayoría de los profesionales del ladrillo elude todo lo que puede y es visible a los ojos de los posibles chivatos, y en la medida que puede trata de hacer los trabajos en negro, porque los tiempos no dan para otras cosas, sobretodo por parte de aquellos que no tienen la ayuda de la prestación o subsidio de paro alguno. Antes con la economía sobrecalentada, se toleraba todo esto de pagar tasas y cumplir normas, porque en el club del ladrillo casi todos tenían trabajo de sobras y se cobraba sin muchos problemas aunque se trabajara poco, pero ahora las cosas han cambiado muy a por peor, y cada uno tiene que buscarse los garbanzos como puede, a precios reventados y matándose a trabajar en unas condiciones de casi esclavitud, o la feroz competencia se queda con el escaso trabajo disponible. La culpa de esos comportamientos “irregulares” por parte de los profesionales de la construcción que solo buscan ganarse la vida, son de los políticos y de las mafias tanto sindicales, como empresariales, como resto de corporativismos que viven de ello (aparejadores, funcionarios de riesgos laborales, cámara de comercio que se mantiene con cuotas obligatorias a autónomos, gestores de los papeleos, etc…), unos personajes que nunca están en las obras trabajando de verdad, que no sudan ni se ensucian de polvo, que no se revientan las espaldas, que no están a todas horas aguantando sol, frío, viento o lluvia, que no arriesgan nada en subirse a un elevado andamio,…y que tan sólo están para mirar y sancionar, y encima vivir de ese chollo legal de costosas normativas que les permite vivir del cuento sin trabajar,…que tanto perjudica al profesional albañil tanto por exprimirle a impuestos como al exigirle una serie de normas entorpecedoras que muchas veces no le sirve en la eficacia de su trabajo, como igualmente perjudica al consumidor pagando unos inútiles sobrecostos que lo encarecen todo y que son también causa de que no se regenere ni se dinamice el sector con lo falto de contratas de obras que está, es decir, hay muchas cosas que no animan al inversor particular en sus reformas de obras, y que en la medida de lo posible opta por el profesional que trabaja en negro, mucho más barato,…pero inevitablemente arriesgado y a expensas de que cualquiera pueda dar el chivatazo ya que es muy fuerte la falta de trabajo en el sector, y todos ven que pueden llegar a ver con mala envidia a todo aquel que tenga trabajo.


Píenseme en todos los que quieren cobrar su tajada de pastel en las obras en forma de tasas diversas: Generalitat, ayuntamientos, cámara de comercio, los de “riesgos laborales”, los seguros obligatorios, los técnicos (arquitectos y aparejadores), los gestores de los distintos papeleos, etc……..todos representan unos sobrecostes improductivos, que si sólo se descontara básicamente lo realmente productivo y precio justo de la mano de obra del albañil, el material, la luz y el agua, y elaborar el plano, la diferencia de precio puede ser considerable,…..y naturalmente todos esos que hasta ahora han vivido de las inútiles tasas y normativas son los más interesados en perseguir la economía sumergida, eso que llama “trabajo en negro”, y que encima a los albañiles les resulta más cómodo y eficaz trabajando haciendo uso del sentido común, y no de absurdas normativas (que los otros dicen que es por “seguridad”), cuando en la práctica la inmensa mayoría de los accidentados en la construcción son inmigrantes de países donde se trabaja de cualquier manera sin ir con cuidado. Y no digamos por otra banda, otra parte también muy perjudicada puede también dar el chivatazo a ese supuesto “instruísmo que trabaja en negro”, los otros miles de albañiles en paro, víctimas del pinchazo financiero-inmobiliario, que ven con mala envidia que otros trabajen y que uno mismo tenga que estar involuntariamente en paro.

 

Para ir bien, todo tendría que cambiar: suprimir las tasas tributarias, así como las excesivas normativas, y sustituirlas por un marco de libre competencia donde se aplique el sentido común, sin que tasas ni normativas tengan que ser impedimentos que causan muchos problemas y lo encarecen todo de un modo exagerado. De esta manera la confianza volvería al sector y los consumidores invertirían más en el ladrillo, reformando sus viviendas, o construyendo la vivienda para los hijos. No se puede seguir siendo tan hipócritas llenándose la boca de palabras como “seguridad”, “garantías legales”, “cumple la norma ISO de calidad”, etc…, y de todos modos siempre es mejor el coste de perder 2 vidas en un accidente de la construcción (que en muchos casos es por no ir expresamente con cuidado), que no dejar 20.000 ó 200.000 albañiles sin trabajo por culpa de esas normativas y todas esas tasas abusivas. Es el propio libre mercado quien recompensa la calidad y la excelencia, y el que margina y aparta a los malos profesionales, con lo cual no nos hacen falta ni tributos ni normativas, sino simplemente sentido común y empresas que mejoren por el sano ejercicio de la competitividad.

 

Y para complicar más la cosa, con el falso propósito de la Administración de estimular el trabajo en el ramo de la construcción, recientemente hace cosa de año y medio o dos, ha salido una nueva ley que mediante una inspección técnica por parte de algún aparejador o arquitecto obliga a hacer un mantenimiento preventivo para las viviendas plurifamiliares de más de 45 años (una revisión obligatoria para obtener un certificado de aptitud que garantice el buen estado). Una medida absurda porque ese tipo de edificios suelen ser los que los habitan las rentas más bajas, y no pueden pagarse los costes de pagar a albañiles y técnicos aparejadores para que valoren e insinúen la obra o reforma obligatoria que habría que hacer, así como de los impuestos que de ello han de derivar. Y aquí se va contra la ley de la oferta y la demanda, en la que son los mismos particulares los que se han de preocupar de buen estado o reformas de sus propios edificios, según les permitan sus propios medios económicos, que por otra parte, como ya llevamos varios años con el seguro obligatorio de las viviendas impuesto por las comunidades autónomas, cualquier incidencia ya debería de estar cubiertas por dicho seguro, y no tener que crear más costosas obligaciones burocráticas que cada vez lo encarecen todo. Todos sabemos que el de albañil está considerado como el más español de todos los oficios, aunque sea el más duro y explotado, y que en los últimos años del anterior Jefe del Estado Francisco Francisco Franco, que incluso tenía un “ministerio de la vivienda”, apenas casi no existían ni tasas ni normativas que recayeran sobre la actividad constructiva, y que cualquier particular se podía llegar a pagar su hipoteca en un promedio de unos 10 años, una época en la que aunque se ganaba poco, se podía comprar mucho porque todo era baratísimo, y no lo encarecían ni tasas ni normativas como las que tenemos en la actualidad, a pesar de no tener las ventajas tecnológicas ni la maquinaria que se dispone de hoy en día y que teóricamente con ello debería de haber bajado mucho los costes de edificar, pero no ha sido así, por culpa de todos esos males que todos sobradamente conocemos y que no son otra cosa que las distintas tasas tributarias y las distintas normativas que obligan.


Piensese que antaño un peón, si tenía destreza podía manejar una grúa; hoy en día tienes que tener un carnet de gruísta, que te exige un curso de unas 200 horas. Antes cualquier peón podía llevar un toro-elevador, hoy te exigen el carnet de torero que supone un curso de 40 horas como mínimo, y con ello aprobar para sacarte el carnet. Antes, cualquiera podía manejar una retroexcavadora para cavar una zanja, hoy en día te exigen un carnet de operador de retro, que supone aprobar un curso de 130 horas, etc…, etc…., y un largo etcétera diverso con el cual el currante de la construcción, que suele trabajar un mínimo de 10 agotadoras horas diarias, y al regreso a casa cansado tiene una familia que llevar, ¿adónde va a sacar el tiempo para esos cursillos de tantas horas con los que sacarse el determinado carnet, si estas máquinas cualquiera con un mínimo de destreza está preparado para llevarlas?. Es como cualquiera puede llevar un coche, pero ahora te obligan a un carnet que casi te exige ser mecánico para poder llevar coche, todo un absurdo. Las grúas las montan, desmontan y las reparan los técnicos en grúas, pero el manejo de la grúa lo puede hacer cualquier peón, del mismo modo que un coche lo lleva cualquiera, pero repararlo suele hacerlo un mecánico. Eso es tan sólo uno de los muchos absurdos que encarecen y entorpecen todo en el ramo del ladrillo, y por eso, más que no mejorar las cosas, en realidad han empeorado siendo todo más caro y con un resultado final más chapucero como todos sabemos, porque esas cosas no fomentan la competitividad y la eficacia, sino la picaresca y la chapuza. Y por si aún parece poco, desde este presente año 2012 a todo albañil se le exige un “carnet de albañil”, o no puede ejercer, cuando en realidad existen miles de mejores albañiles con toda clase de talentos, creatividad y capacidad, que no tienen carnet alguno y que son los mejores de su oficio, siendo esto una auténtica burla hacia todos estos grandes profesionales que lo son por méritos propios, y no por lo que diga un simple carnet que en la práctica no prueba nada. Así están las cosas, lamentablemente.

 

De seguir así, creo que el futuro de los profesionales del ladrillo pinta negro. Basta ver que desde el inicio de la crisis a principios del año 2008, los salarios han caído a más de la mitad, y el mileurismo pronto empezará a convertirse en un sueño. A este paso vamos camino a un sistema de impuestos muy altos, muchas normativas que entorpecerán todo y restarán toda clase de eficacia porque no fomentan la competitividad, y de salarios muy bajos en un mercado como el actual donde escasea mucho el dinero y los bancos ponen todo tipo de trabas a conceder préstamos. Me atrevo a decir que a marchas forzadas vamos hacia el quinientoseurismo, y esa crisis en el ramo de la construcción puede durar por lo menos un par de décadas, igual como ha ocurrido en Japón cuando la burbuja inmobiliaria estalló a medianos de los años ochenta y todavía perdura. Claro que la reconversión y la alternativa posible en el gremio son la cartera de diversos remiendos. Pero quien quiera ganar dinero en el sector, se tendrá que arriesgar en la medida de lo posible, y eso significa trabajar en negro, y burlar tasas y normativas, con lo cual, si los políticos no lo remedian haciendo que volvamos más o menos como estábamos en la época de Franco, vamos camino a marchas forzadas de convertirnos en una economía de subsistencia donde lógicamente imperará el libre mercado y sus leyes de oferta y demanda, es decir la mejor calidad al mejor precio, sin preguntar demasiado si tributas a hacienda o al ayuntamiento o si cumples determinada norma. Esa es la pura y cruda realidad en el mundo del ladrillo, y el que fue el más noble y español de los oficios, el albañil, acabará siendo el último de los oficios, un oficio tan duro, sacrificado y sobreexplotado, que al final el país terminará por necesitar a los chapuceros de otros países, pero eso sí: quitando tasas y normativas, porque si sigue sí, el albañil es una clara especie en peligro de extinción.