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jueves, 12 de marzo de 2015

MUJER ALBAÑIL DESCANSANDO EN 1900



Curiosa foto tomada en el año 1900, donde vemos a una mujer albañil descansando, que fue tomada en Berlín, capital de Alemania.

Como podéis ver, llama la atención la vestimenta de la mujer (se supone debía de ser bastante incómoda para el trabajo a desempeñar), y que estuviera descansando encima del escalón de una escalera tal como la veis en la fotografía, y que podría el grito al cielo si lo viera cualquiera de esos de los de prevención o "seguridad e higiene" que tanto vienen a meter las narices en las obras e incordiando a los albañiles que se sienten tratados como niños malos.

Desde luego está en una posición peligrosa, pero en aquellos tiempos no se tenían muy presentes estos detalles, había mucha más libertad para que cada cual trabajara como quisiera, y las cosas referentes a la prevención o seguridad, se basaban más en el conocido proverbio que dice: "el miedo conserva la vida".


En fín, una foto de valor histórico y de interés para los albañiles. 

domingo, 16 de junio de 2013

MASONERÍA Y ALBAÑILERIA



Complicado decir y definir qué es la masonería. Según los ritos inglés, escocés y norteamericano, se define así: “Un hermoso sistema de moral revestido de alegoría e ilustrado con símbolos”. También: “ Una ciencia que se ocupa en la investigación de la verdad divina”


Los masones alemanes concretan más y la definen: “La actividad de los hombres unidos íntimamente, sirviéndose de símbolos tomados principalmente del oficio de albañil y de la arquitectura, trabajando por el bienestar de la humanidad, procurando en lo moral ennoblecerse a sí y a los demás, y, mediante esto, llegar a una liga y paz universal, de que aspira a dar desde luego muestra en sus reuniones”. Tiene por divisa: “Libertad, Igualdad, Fraternidad”, el actual lema de la República Francesa.


La masonería es una sociedad secreta medieval que ha perdurado hasta nuestros días. Fue originaria de Inglaterra.

 Masón viene de maison que significa "casa" en francés ( “mason” en inglés, y “maçon” en francés, que ambas palabras significan “albañil” o “constructor”, a pesar de que “albañil” es de origen árabe) .


Pero ya de mucho antes que esto, los masones atribuyen su origen, aparte de los antiguos constructores egipcios, a Hiram Abif, el arquitecto del Templo de Salomón (el anterior al Templo de Herodes de los tiempos de Jesús, y cuyo tesoro fue saqueado por el general romano Cneo Pompeyo Magno), conocedor de técnicas sorprendentes de arquitectura y al que asesinaron sus propios aprendices intentando arrebatarle sus conocimientos. 

Esos conocimientos de cada uno de los maestros constructores pasaron a los romanos (el arquitecto Vitribio, entre otros), y a los constructores godos de las sólidas fachadas de piedra, y al final buena parte de estos conocimientos sobre construcción y arquitectura, que apenas no variaron desde las épocas más remotas, se transmitieron a los constructores de catedrales góticas del medievo, sobre todo a los asentados en Escocia, lugar donde se considera la cuna de la masonería. 


 Tales conocimientos de albañilería y arquitectura  eran aprendidos a pie de obra, en los tajos de aprendices o peones que con mucha práctica y trabajo llegaban a oficiales o maestros albañiles, de mano de quienes anteriormente habían trabajado en ello, perfeccionando sus conocimientos, que estaban basados en el ingenio, la práctica y la institución de cada albañil y arquitecto, aunque esos conocimientos se pudieron transmitir también por escrito, como conocemos, por ejemplo con los libros de arquitecto romano Vitrubio, aparentemente la única obra de arquitectura que nos queda de la Antigüedad. 


Naturalmente influían las costumbres de cada lugar y los materiales de la zona, pero en muy poco habían variado los conocimientos de albañilería y arquitectura, con los trabajados de la piedra, la elaboración de las argamasas, los sistemas de apuntalamiento y la ingeniería de tecnología en preparación de andamiajes, poleas y grúas manuales.  


Un trabajo muy duro, por cierto, sometido a los rigores de la intemperie, a los vaivenes sociales tales como crisis políticas, guerras, años de hambrunas, muy desgastante físicamente, que fue muy apreciado y valorado, que partió de una necesidad de construir edificios tanto civiles como religiosos, y que a base de perfeccionarlo se fue convirtiendo en arte, y los miembros de ese gremio, en unos sabios muy cultos y preparados en cuanto se refiere a la construcción, que se iban convirtiendo en entes corporativizados, en cuyo origen está lo que acabaría siendo la masonería.


 Las cosas se tenían que hacer bien y con mucha sabiduría porque si no se hacía bien, la edificación se derrumbaba y luego habría que hacerlas otra vez, y sería más de dos veces el doble de caro y de pérdida de tiempo. 


Así que tenían que poner mucha práctica, mucho ingenio, mucha voluntad, mucha paciencia, y sobretodo mucho, pero que mucho trabajo, como la única manera de aprender lo que luego se iría transmitiendo a las nuevas generaciones.

 

En la edad medía el analfabetismo era totalmente extendido, excepto entre las clases dominantes (realeza, nobleza y alto clero), pero existía un grupo de profesionales, los constructores de catedrales, iglesias, palacios, castillos, etc…, formado por maestros albañiles y arquitectos, que de alguna manera se consideraban a ellos mismos un gremio elitista aparte.


 Ellos conocían el arte de picar piedra, de moldearle y darle forma y conocían también el cálculo y la técnica necesaria para levantar dichas construcciones. 


Y esos conocimientos secretos sólo formaban parte del gremio, y se transmitían de generación en generación, de maestros a aprendices, tratando de perfeccionar y mejorar tanto el método de trabajo como el arte de la construcción propiamente dicha. 


  Por ello, empezaron a darse cuenta que todo en el universo estaba regido por unas normas universales, matemáticas, científicas y lógicas. Y consideraban por tanto al Dios cristiano como el Arquitecto Universal de todo lo existente.


La masonería, que en principio estaba formada por miembros del gremio de la construcción, evolucionó poco a poco admitiendo a libre pensadores, médicos y filósofos, comerciantes, y demás elementos de la nueva y emergente burguesía ilustrada, formando las “logias masónicas”, herederas de los antiguos colegios de barrio romanos (algo parecido a las asociaciones de vecinos, pero con intereses concretados).


 Esa masonería, a su vez se acercó a las clases nobles y altas, para atraerlas a su órbita, en un mundo donde aparentemente las libertades no formaban parte del orden social. 


Esas logias de profesionales albañiles utilizaban un lenguaje simbólico vinculada a las herramientas que empleaban: maza (fuerza), inteligencia (cincel), compases, reglas, plomadas, balanzas, paletas, manuales,  etc… 


Hoy en día los masones están por todos lados. Se reúnen en logias, y cada logia tiene sus normas pero respetando siempre la filosofía transmitida desde la gran logia de Inglaterra, cuna de la masonería.


El poder absoluto siempre se había opuesto a la masonería ya que actuaba esta como una quinta columna dentro del país, y de ahí que siempre hubiera choques de distintos intereses, y fueran perseguidos o actuaran desde la clandestinidad.


 Por eso su continúo enfrentamiento con la Iglesia y el poder real; pero su complicidad (junto con los llamados “illuminati” –conspiradores en la sombra, como sociedades secretas, y haciendo suyos el lema masón de “libertad, fraternidad e igualdad”-, muchos de los cuales eran miembros de la masonería) en la preparación de la Revolución Francesa, seria clave para hacer caer al Antiguo Régimen, e instaurar otro régimen de corte más liberal, de alguna manera ya iniciado con el conocido Código Napoleónico. 


Naturalmente con el paso del tiempo hasta nuestros días han ido evolucionando esos ritos y objetivos  esta especie de secta, ya muy fragmentada y con diversos nombres, que tuvo lugar su origen entre los primeros albañiles, y han pasado a constituirse las familias más ricas y poderosas del mundo que controlan desde la sombra la banca y las multinacionales (el poder económico, e indirectamente el poder político). 


Habría que hablar que lo que queda de ella, de alguna manera, ya de forma muy diversificada, ahora lo que son, por ejemplo, el Club Bilderberg, la Trilateral, el FMI, Goldman Sachs, las distintas Mafias hermandadas como la italiana, rusa, china, japonesa, incluso de alguna manera los propios partidos políticos controlados desde el aparato del poder y sin listas abiertas en su control, etc.. Pero esto es ya otra historia.

 

Las élites poderosas de la masonería se fueron separando del obrero albañil de base, ya de origen emigrante y analfabeto, con el resurgir de la Revolución Industrial que daría lugar al descubrimiento de lo usos industriales del hierro, y a la fabricación de ladrillos y de cemento portland en gran escala, que cubriría las necesidades de vivienda de una gran masa de la población excluida socialmente hasta entonces, formados por obreros, trabajadores, campesinos jornaleros sin apenas propiedades, y en definitiva el proletariado, que ya apartados de la élite masónica y gremial, tomarían conciencia de clase con la creación de los partidos políticos y sindicatos obreros, siendo el Sindicato de Albañiles, por ejemplo, el primero en obtener la jornada laboral de 36 horas, en Sevilla, en el fatídico año 1936 que estallaría la Guerra Civil Española. 


Esos cambios sociales que trajo la Revolución Industrial haría posible dar viviendas baratas para los obreros cerca de los lugares de producción, y la construcción de grande viviendas para la nueva burguesía pujante.


 Y esto llegando a los tiempos presentes, con el descubrimiento y fabricación de diversidad de materiales para la construcción, y las distintas especializaciones para ello: yeseros, colocadores de pladur, alicatadores, tuberos, canalizadores y cubiertistas, etc…., que dejarían aparte el antiguo y tradicional albañil experto y experimentado en el arte de la construcción de cada parte de la vivienda, comenzando por los cimientos, llegando a la cubierta de tejados, y pasando por los acabados tanto interiores, como exteriores.


 



domingo, 24 de febrero de 2013

UN ALBAÑIL STRESSADO ES UN POSIBLE DERRUMBE. EL STRESS EN LAS OBRAS




 “Un albañil stressado, es un posible derrumbe”, es un dicho sobre que las personas que intervienen en las obras, en esta situación corren más riesgo que cualquier otra medida de seguridad e higiene que puedan tomar los técnicos de seguridad. Existen más albañiles estressados de lo que parecen, pero todos aguantan para poder obtener el salario que es lo que más les importa, máxime en esos tiempos de crisis en los cuales el trabajo es un bien muy escaso.


Pero ¿qué es el “stress”?. Se me ocurre explicarlo de la siguiente manera: Me comentaron una vez que una psicóloga en una sesión para abordar el tema del estrés levantó el vaso de agua que tenía encima de la mesa de conferenciante, y preguntó a los asistentes: ¿Está medio lleno o medio vacío?

Y sin embargo, luego ella preguntó: ¿Sois capaces de decir cuánto pesa este vaso?

Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos.

Pero la psicóloga respondió: "En realidad el peso puede no ser importante, ya que depende de cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo 1 minuto, no es problema; si lo sostengo una hora, empezará a dolerme el brazo; si lo sostengo 1 día, mi brazo se agarrotará, entumecerá y paralizará. El peso del brazo no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado se vuelve, hasta que llegará un momento que ya no podré aguantar más.



Y continuó: "Así el estrés y las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellos un rato, no pasa nada. Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellos todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada, agotado por ese peso insoportable, y presto ya para derrumbarte cuando ya no puedas más”

Por ello, recomendó la psicóloga, es importante acordarse de dejar las tensiones tan pronto como puedas, al llegar a casa suelta todas tus cargas, y no pensar ni traer ninguna de las preocupaciones laborales a casa. Cuando se regresa a casa, se debe de desconectar de todo lo laboral, y aprovechar la vida privada para uno mismo y para la propia familia. Acuérdate de soltar el vaso nos quiso indicar la psicóloga. Y en ese sentido me refiero a las obras y a lo que tienen que soportar los albañiles durante sus jornadas laborales.


Porque en las obras, en realidad lo más cansado no es tener que ejercer tareas pesadas, o aguantar frío, calor espantosa, la lluvia o nieve, o un molesto viento, sino que son las estupideces de personas muchas veces impresentables y de mala fe que tienes que aguantar, que se crecen y disfrutan jodiendo a los demás, perdiendo totalmente la vergüenza, tratando a los demás de cualquier manera, y al mismo tiempo ganduleando en todo lo que pueden, salvo cuando aparecen los encargados, jefes o clientes que aprovechan para hacer de lameculos. Las personas con las que no tienes afinidades, que son vagas, irresponsables, caraduras, aprovechadas, acosadoras que saben que no les puedes replicar,….son lo más stressante de aguantar en las obras, y ese tipo de gente existe con más frecuencia de lo que pueda imaginarse. . Y llega un momento que como el caso del vaso de agua, se hace insoportable aguantar y se estalla.


 En tiempos de bonanza queda la posibilidad de hablar con los jefes, se le expone el problema, y se le solicita una solución favorable a esta situación que hace insostenible la jornada. Pero a veces los jefes no quieren saber nada de esos temas ya que son demasiado desagradables a la par que habituales, teniendo en cuenta que ya tienen bastante con sus propios problemas; yo ya me encontré alguna vez en estas situaciones con lo que en un momento dado le comuniqué al jefe el problema de convivencia que tenía, y le insté a que o despedía a la otra persona, o era yo quien se despedía de la empresa, y como lógicamente prevalece el criterio de conservar a la persona más apta, excelente, rentable y competente, el otro tuvo que ser despedido, quitándome un gran peso de encima. 



De ahí me he encontrado pues, que en las obras siempre he hecho equipo con la gente más responsable y trabajadora, dejando atrás la más vaga y sinverguenza, que la hay sobradamete por todas partes. Porque lo que está claro es que si quieres conocer cómo es de verdad una persona, pues hay que hacer como recomienda el antiguo adagio: ponerla a trabajar, ya que así sus hechos por sí solo le delantan y dicen todo de esa persona. Por la parte que están los típicos chivatos, “pelotas” y lameculos, sólo digo que hay que hacer como dice el refrán “haz bien y no mires a quien”, que con contar con el voto de confianza de los jefes y clientes es más que suficiente frente a todos esos malos cotillas que no hacen otra cosa que criticarte y hablar mal de uno mismo, consecuencia entre otras cosas de envidias malsanas y otras malas manías que van cogiendo.


 Pero en épocas de crisis, eso es más complicado, pues si expones ese tipo de problemas ante los jefes no sabes el resultado final, siendo la prioridad máxima el poder cobrar el sueldo cada mes, y entonces ese stress se vuelve más corrosivo y destructivo, que te destroza por dentro y hace que sientas la vida muy amargada, sin olvidar que también en épocas de crisis, la maldad de la gente aflora aún mucho más, encerrándose en sí misma y defendiendo exclusivamente sus propios intereses, casi sin importarles apenas nada los problemas de los demás. Esa es pues, una de las situaciones más stressantes en las que uno se puede encontrar en una obra, con gran poder de desgaste mental y moral, ya que no te puedes enfrentar a la situación arriesgándote a perder el trabajo, y que muchas veces suponen verdaderas depresiones que hay que saber encubrir. En las obras muchas veces no hay amigos, ni compañeros, sólo simples colegas de trabajo, intentando guardar las apariencias cada uno, que marcan distancias, y que cuando se han de meter o involucrar en algo es porque no queda otro remedio. 



Existe mucha más gente malvada, sinverguenza y aprovechada de lo que nos imaginamos, y también aquello de “el que no tiene padrinos, no se bautiza”. Con crisis hay que aguantar situaciones para no perder ni el trabajo ni el sueldo, pero con la bonanza, uno tiene más posibilidades de hacer que se le valore más, que se le escuche, y que se le acepten sus condiciones, y si no se les satisface, pues le queda la opción de probar suerte en trabajar para otras empresas. Así son las cosas, y esos temas no se hablan en las universidades ni en los manuales sobre construcción, pero son tan reales como la vida misma, que no podrían faltar en esa entrada del presente blog, y para que conste. 
  






lunes, 31 de diciembre de 2012

EL BLOG “EL RINCÓN DE LOS CURRANTES”




No sabía de la existencia de ese blog, pero trata mejor que nadie el problema de los albañiles que sufrimos la lacra del paro en esos últimos años, en especial la epoca zapateril.

Trata de las vicisitudes de José Manuel Durán Román, un albañil andaluz con carnet de gruísta, que a consecuencia de la crisis económica, se quedó en desempleo y busca trabajo en el día a día, con todas las angustias que acompañan, y que más o menos nos lo explica cómo lo vive en cada una de sus entradas.

No es frecuente encontrar blogs de albañiles, pero ese es uno de los que vale la pena de leer y seguir, si se quiere tener contacto con la realidad del albañil actual, lejos de los fríos estudios y estadísticas políticas, en las que el albañil es completamente ignorado. Creo que es un blog que deberían de leer todos los políticos, para que conocieran de primera mano las penalidades, angustías y desamparo que sufren los currantes del ladrillo cuando tienen la mala suerte de quedarse sin trabajo.

El albañil gruísta nos explica con toda naturalidad, y al mismo tiempo con modestia, todos esos desagradables problemas que sufre un padre de familia al quedarse en paro, y que es siendo marginado y excluido por la sociedad, y que no recibe ayuda política de ningún tipo.

Es tal, pues, un blog recomendable, y que representa con toda su viveza el drama de los albañiles víctimas de la crisis económica, y olvidados por completo por los gobiernos y el resto de la casta política, que como bien hemos podido observar, sólo se preocupa de los funcionarios, el sector laboral más protegido gracias a disponer de nóminas vitalicias, dejando completamente excluidos a los trabajadores que sirven en empresas que están en la cuerda floja, y los parados cuyas ayudas son limitadas, al término de las cuales, se encuentran en el más absoluto de los desamparos.

Dicho blog en su momento ganó un premio al mejor blog de la provincia de Sevilla, lo que indica lo muy seguido e interesante que era.

Aquí os dejo el enlace para quien desee visitarlo y leerlo:





martes, 9 de octubre de 2012

CADA CUAL VE EL MUNDO A SU MANERA


Interesante historia que me encontré por internet, y aquí la subo:

Unos obreros estaban picando piedra frente a un enorme edificio en construcción. Se acercó un visitante a uno de los obreros y le preguntó: – ¿Qué están haciendo ustedes aquí?
El obrero lo miró con dureza y le respondió:
- ¿Acaso usted está ciego para no ver lo que hacemos?
Aquí, picando piedras como esclavos por un sueldo miserable y sin el menor reconocimiento.
Vea usted ese mismo cartel. Allá ponen los nombres de ingenieros, arquitectos, pero no ponen los nuestros que somos los que trabajamos duro y dejamos en la obra el pellejo.
El visitante se acercó entonces a otro obrero y le preguntó lo mismo.
- Aquí, como usted bien puede ver, picando piedra para levantar este enorme edificio. El trabajo es duro y está mal pagado, pero los tiempos son difíciles, no hay mucho trabajo y algo hay que hacer para llevar la comida a los hijos.
Se acercó el visitante a un tercer obrero y una vez más le preguntó lo que estaba haciendo. El hombre le contestó con gran entusiasmo:
- Estamos levantando un Hospital, el más hermoso del mundo. Las generaciones futuras lo admirarán impresionados y escucharán el entrar y salir constante de las ambulancias, anunciando el auxilio de Dios para los hombres.
- Yo no lo veré terminado, pero quiero ser parte de esta extraordinaria aventura.
El mismo trabajo, el mismo sueldo, la misma falta de reconocimiento; una misma realidad. Tres maneras distintas de vivirla: como esclavitud; como resignación; como pasión, aventura y desafío.
Piensa que el mundo es un infierno y lo será. Piensa que este mundo es parte del paraíso y lo será. Vivir con ilusión, convertir el trabajo en una fiesta sentirnos parte de las buenas obras… ¡De ti depende!

 



domingo, 1 de mayo de 2011

LA ACTITUD DE LOS ALBAÑILES CON SU DURA PROFESIÓN



(UNA HISTORIA DE TRES ALBAÑILES)

Durante el siglo once se estaban plantando en Girona las bases de lo que sería una magnifica catedral de una sola nave, aprovechando los cimientos de una antigua iglesia de la época de los romanos. El maestro de obras era un monje a quien se le había encargado la tarea de supervisar el trabajo de todos los peones y artesanos.

Ese monje decidió llevar un estudio acerca de la práctica laboral de los albañiles. Seleccionó tres albañiles en representación de las diferentes aptitudes hacia su profesión.

Se fue a la cantera de donde extraían las piedras talladas y se acercó el primer albañil y le dijo: “Hermano, háblame acerca de tu trabajo”.

El albañil dejó por un momento lo que estaba haciendo y contestó: “Aquí me ves sentado delante de mi bloque de piedra, que mide un metro por medio metro por medio metro. Y con cada uno de los golpes de mi cincel contra la piedra siento que estoy desconchando una parte de mi vida. Mira, tengo las manos endurecidas y llenas de callos, la cara arrugada y los cabellos canosos. Este trabajo es el cuento de nunca acabar, lo mismo un día y otro. Me está matando.¿Dónde está la satisfacción?. Me habré muerto antes de que ni siquiera esté acabada una cuarta parte de la catedral”.

El monje se acercó al segundo albañil. “Hermano”, le dijo, “Háblame de tu trabajo”.

“Hermano”, contestó el albañil con una voz suave y uniforme, “aquí me ves, sentado de mi bloque de piedra que mide un metro por medio metro por medio metro. Y con cada uno de los trazos de mi cincel sobre la piedra siento que estoy labrándome una vida y un futuro. Mira, me ha permitido albergar a mi familia en una casa confortable, mucho mejor de la que yo mismo tuve. Mis hijos van a la escuela. Sin duda tendrán en la vida mucho más de lo que yo tengo. Todo esto ha sido posible gracias a mi trabajo. Al igual que yo le doy a la catedral a través de mi arte, la catedral me da a mi”.

El monje se acercó al tercer albañil. “Hermano”, le dijo, “háblame de tu trabajo”.

“Hermano”, le contestó con una sonrisa y una voz llena de alegría. “aquí me ves, sentado delante de mi bloque de piedra que mide un metro por medio metro por medio metro. Y con cada una de las caricias de mi cincel sobre la piedra le estoy dando forma a mi destino. Mira como la belleza atrapada dentro de la forma de esta piedra empieza a emerger. Aquí sentado estoy rindiendo un homenaje ya no solo a mi destreza y a las habilidades propias de mi profesión, sino que también estoy contribuyendo a todo aquello que valoro y en lo que creo, un universo –representado por la catedral- donde cada uno da lo mejor de si mismo, en beneficio de todos. Aquí junto a mi bloque de piedra, estoy en paz conmigo mismo y agradecido de que, aunque jamás llegaré a ver terminada esta gran catedral, todavía seguirá en pie después de que pasen mil años, como testigo en honor de lo que hay realmente valioso en todos nosotros y testamento del propósito para el cual el Todopoderoso me puso sobre esta tierra”.

El monje se fue y reflexionó acerca de todo lo que había estado escuchando de aquellos tres albañiles picapedreros sobre su versión de su propia profesión. Aquella noche durmió más plácidamente de lo que jamás hubiera hecho anteriormente y a la mañana siguiente, dimitió del cargo como maestro de obras para ponerse a trabajar de aprendiz con el tercero de los albañiles.




La moraleja de este relato es: en la construcción no todo el mundo ama a su profesión. La de albañil es profesión bastante desgraciada por lo dura y cansada que es, y para seguir con ella, hay que tomárselo bien y además cogerle cariño, ya que las cosas hechas y materializadas por uno mismo, también dan grandes satisfacciones y más si estas obras perduran con el tiempo. Lo malo de estos tiempos actuales que corremos, no es sólo que no haya el debido amor a la profesión con todo lo dura que es, sino que además no hay trabajo, algo realmente muy lamentable, cuando hace pocos años esta prometía ser una profesión de futuro, mejor incluso que la de cualquier carrera universitaria.

El autor XAVIER VALDERAS en la Catedral de Gerona