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jueves, 20 de junio de 2013

LA CONSTRUCCIÓN DE ARCOS



Existen variedades de construcción de arcos, así como cada uno con su estilo arquitectónico, y la formación de cada tipo de arco se basa en unos fundamentos de dibujos geométricos, como podréis ver en la ilustración aquí arriba insertada.

 

Esos arcos, no sólo proporcionan estética, sino que además reparten las fuerzas de carga superiores, desplazándolas por los lados, dejando el hueco de la parte de abajo, fueran entradas o ventanas. Podemos ver por ejemplo, que la construcción de puentes de piedra, se basa en el principio de los arcos.

 

El tipo más conocido y más fácil de realizar, es el llamado “arco de medio punto”, basado en media circunferencia. Para realizar un arco, nos hará falta una cimbra de madera con la que soportar el material, fuera piedra o ladrillos a sardinel tangentado, hasta que al colocar la última pieza logra hacer el cierre del arco. Esa cimbra se puede soportar con tablones, maderas o puntales.

 

Ya al poco de terminar de dar la vuelta al arco ya formado y cuando ya  ha fraguado un poco, se recomienda ya quitar esa cimbra-plantilla, para que el arco por su propio peso acabe por ajustarse por sí mismo, cosa que se aprovechará para limpiar las juntas y las partes que tocaban asentadas con la cimbra.

 

A falta de la costosa cimbra (es muy cara de realizar por parte de carpinteros, especialmente si es un arco muy grande, y a veces ya ni se vuelve a reutilizar), se puede realizar con los materiales que se tengan a mano, por ejemplo, formar pilas de ladrillos, hasta que en la parte superior se le pone una flexible fullola de madera, que se puede brincar formando la curva del arco, y reforzándola con algo de yeso por debajo de los soportantes.

 


Para la construcción, hay que buscar el centro del arco, marcar el repartido de los ladrillos o piedras, para que encajen bien enteras, y con un hilo largo, aprovechar de guía para ver si se coloca las piedras o los ladrillos tangentes al centro del arco, cosa que significa que con ladrillos colocados a sardinel curvado, la junta de abajo será más delgada que la junta del extremo. 




Veamos ese vídeo sobre construcción moderna de arcos de piedra:


jueves, 13 de junio de 2013

CONSTRUIR TABIQUES DE PLANCHAS DE YESO




Con planchas de yeso se monta rápidamente un tabique, acondicionando  así fácilmente un espacio interior. Una vez colocadas, las planchas pueden recibir el revestimiento mural que  prefiera (pintura, papel, tela, azulejos).

 

Determinar el emplazamiento del tabique (tener en cuenta las aberturas, puertas y ventanas) y trazar en el suelo la línea de colocación, perpendicular a las otras paredes.


Montar la primera hilada, asegurar la unión de las planchas con el suelo con una cola especial. Colocar las planchas con la ranura hacia el suelo.

 

Verificar la horizontalidad a medida que se van colocando las planchas. Realizar las juntas verticales con ayuda de una cola especial para yesos para las juntas.

 

Montar las filas siguientes desplazando las juntas de una hilada a la otra. Vigilar la verticalidad. La unión entre las hiladas se realiza también con cola de yeso, nunca con yeso solo. Las ranuras  y las lengüetas que presentan las  planchas favorecen el ajuste.

 

Depositar la cantidad de cola-yeso necesaria para la unión en el costado de la plancha y colocarla sobre los otros elementos inferiores, aplicando con fuerza. La cola-yeso a veces sale y el sobrante se debe quitar enseguida, antes de que se endurezca.


La colocación por juntas rotas implica el corte de las extremidades de las planchas. Utilizar una sierra corriente, o uno para hormigón celular. 


En la última hilada se pueden colocar las planchas verticalmente, de esta forma evita golpes o una unión con el techo con trozos pequeños. Si quiere integrar un marco en el tabique, será necesario que los perfiles puedan recibir las planchas. Montar el marco antes de comenzar a colocar las planchas y mantener el encuadre (con la ayuda de un travesaño) para evitar deformaciones como consecuencia de la colocación de las planchas.

 La unión del marco al tabique se reforzará con patas de empotramiento dispuestas  en las juntas (3 patas es suficiente  para la altura de una pared). Si el marco tiene un renvalso, colocaremos el costado de la plancha en éste. Sin renvalso, la unión (con cola y patas de empotramiento) se recubrirá, a todo lo alto, con un cubre juntas.


La unión con el techo se realizará después del encolado. Para ello se colocará un material resistente en la parte del techo que entra en contacto con el tabique. Encolar esta parte con el producto utilizado para el montaje de las planchas.


El espacio entre este lado de unión y la última fila debe de ser de 2 cm, y se rellenará de cola. Para acabar, recubrir las juntas del lado con papel (que se usan también para las planchas de yeso) o calicó. Las uniones con el techo o con otros tabiques se pueden disimular con la ayuda de un cubre juntas o de un listón de madera o de metal.

 

ATENCIÓN: si el tabique se tiene que montar en una cocina o en un baño, se realizará una base para prevenir la humedad. Esta base puede estar constituida por hormigón de 2 cm de espesor o de un perfil plástico en forma de U. Este último se fija al suelo con clavos.

 


También es posible montar la primera hilada del tabique con planchas especialmente tratadas, resistentes a la humedad. Pedir información al vendedor o proveedor

CONSTRUIR UN MURO DE PIEDRAS



Se usan piedras para los muros decorativos de los jardines, los muros de una tapia (pueden sostener una verja) o los muros de contención. Las piedras son decorativas y no se recubren. A veces son muy pesadas, lo que implica que se tienen que realizar cimientos sólidos.

 

LAS PIEDRAS IRREGULARES

El trabajo es complejo, ya que se tienen que disponer correctamente las piedras para que se ajusten lo mejor posible. 


El defecto clásico de los aficionados consiste en colocar las piedras como vienen, y tapar los huecos con mortero. No se puede proceder así, ya que las construcciones presentarán puntos vulnerables y existe el riesgo de derrumbamiento o grietas.


 La técnica correcta es la utilizada para los muros de losas de pizarra, que se aguantan solas sin ninguna argamasa, por la disposición de los morrillos. Se empezará colocando una piedra grande, del mismo ancho que el muro, en cada una de las extremidades. Colocarla sobre una buena capa de mortero bastardo, y darle asiento golpeándola con el martillo. Colocar la primera hilera, eligiendo cada vez la piedra que encaje mejor.

 

Las piedras no tienen todas la misma forma, y no es posible que todas sean del mismo ancho que el muro y se vean por las dos caras. Conviene, por tanto, disponerlas correctamente para dar suficiente solidez y cohesión al conjunto. Para ello el montaje es esencial: se tendrán que alternar (siempre que sea posible) los elementos a lo largo y a lo ancho del muro.


 No se pueden colocar todas las piedras a lo largo para obtener un muro bello, rellenando el interior sólo con pequeñas piedras y mortero: el muro correrá el riesgo de partirse en dos. 


Para cada piedra, deberá elegir la cara más bonita {que será la parte visible) y verificar que esté bien limpia y sin tierra. A veces se tendrá que cortar, con ayuda de una maceta o una mola ( radial ).

 

Los intersticios entre las piedras tienen que rellenarse con pequeñas piedras que habrá que añadir al mortero (pero en ningún caso únicamente con mortero). En las construcciones de este tipo, las juntas normalmente quedarán vacías. 


Conviene que queden lo menos visibles posible, de modo que sobresalgan las piedras. Estas juntas se rellenarán una vez haya finalizado la realización de la pared, con la ayuda de mortero y una paletina.

 

Para la parte exterior del muro reservar las piedras más bonitas con una superficie plana y fijarlas sólidamente por la parte inferior.

 


PIEDRAS DEL MISMO TAMAÑO

Si los elementos de construcción son todos del mismo tamaño, el montaje es más fácil. Para que el muro sea sólido la disposición de las piedras es esencial. Si las piedras son anchas y el muro bajo, los elementos se podrán colocar planos, en el sentido de la longitud; colocada una fila sobre la otra, las juntas se desplazarán sobre la mitad de la otra piedra (juntas rotas); las juntas no estarán alineadas, porque sino se producirían puntos débiles en la construcción. 


Si el muro tiene que ser ancho, se combinarán la colocación a lo largo (a soga) y a lo ancho (a tizón) de los elementos; se realizará la misma disposición en todas las hiladas. Para que las juntas sean totalmente regulares, utilizar pequeños calces de madera colocadas al borde de cada hilada.

 

La verticalidad y horizontalidad son esenciales. Trabajar con la ayuda del cordel que servirá para alinear cada hilada.


 La precisa colocación de la primera piedra de cada hilera es muy ¡importante, ya que es el elemento que regula la alineación. Los cortes de las piedras se realizan con una maceta y una escarpa

 

¡HUMEDECER LAS PIEDRAS!


Las piedras de pizarra absorben generalmente el agua del mortero. Para evitar defectos, es conveniente humedecer previamente las piedras sumergiéndolas o rociándolas.

CONSTRUIR PAREDES Y MUROS


El montaje de un muro, aunque sea bajo, es un trabajo de albañilería que debe efectuarse siguiendo las reglas; se debe asegurar que no hay riesgo de que la construcción se derrumbe (lo que representa un peligro), ni se resquebraje, lo cual la base siempre será sobre cimiento o sobre algo sólido y duro (roca), que aguante lo suficiente la pared.

 

Se debe tener mucho cuidado con los cimientos (o soportes, en el interior), y con la organización de los elementos de construcción que deben disponerse de manera que el muro tenga la cohesión pertinente.

 


Por otra parte, se elegirán los materiales adaptados al estilo de la construcción del entorno: piedras o ladrillos macizos para los muros decorativos, planchas y bloques de yeso para el interior.

domingo, 9 de junio de 2013

LOS BLOQUES


El bloque es un material de construcción fabricado con hormigón.

 Tiene una forma paralelepípeda, se compone de alvéolos interiores y se suele emplear para la edificación de paredes exteriores o tabiques interiores.


 Su fácil colocación y su coste inferíor al de los materiales tradicionales, como el ladrillo o la piedra, lo han hecho muy popular.

 

 Pero lo malo es que es un material que pesa mucho, y es cansado de trabajar por parte de los albañiles, aunque la construcción acabe tomando forma rápida, gracias a que es bastante voluminoso.

 

Al igual que los ladrillos huecos, los bloques, aportan, gracias a los alveolos interiores, un aislante térmico nada despreciable.

 

 Todo este conjunto de cualidades hace de los bloques un material de construcción solicitado.

Sin embargo, por su aspecto son poco estéticos y por este motivo no se pueden dejar a la vista: se tienen que recubrir, y darles el acabado que se desee, aunque hay cierta especialización es hacer muros y naves industriales de bloques vistos y de acabado limpio, uniforme y armonioso.





Se colocan aparentemente como si se colocara la obra vista, con un hilo tensado de un extremo al otro, y usando un mortero muy espeso, ya que al ser un material muy pesado, se hunde fácilmente encima del mortero normal, y para asentarlos bien y que sigan el hilo, se acostumbra a darles golpes de maceta, que son más fuertes que el simple golpeo de la paleta encima del ladrillo. Y como he dicho haciendo referencia a la obra vista, las juntas y los mismos bloques se han de dejar bien limpios antes de que el mortero se seque y sea imposible limpiar bien. 


Generalmente ese material de los bloques no chupan fácilmente el agua, por lo que si se tiene que revestir de mortero para formar un enfoscado, lo conveniente es darle una escardellada con mortero muy cementoso y arena granulada, y al día siguiente o días más tarde, pasarle el extendido y remolinado que no sólo agarrará más el mortero para el enlucido, sino que además se secará más rápido facilitando el remolinado o talochado de la pared de bloques. 


Por otra parte, esos bloques pueden estar vacíos por dentro, y pueden ser rellenados de hormigón, con almas de hierro en la forma de varillas en el interior, dependiendo para qué necesidad o destino se le de a ese muro o pared de bloques.